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Una nueva dirección para Picadillo

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Por varios años hemos publi­cado Pica­di­llo bajo su actual direc­ción: http://accuratecommunications.com/picadillo/.  Sin embargo para que se colo­que mejor en los moto­res de bús­queda y en los agre­ga­do­res de blogs era mejor que tuviera una per­so­na­li­dad individual.

Por eso es con gran ale­gría que anun­cia­mos la nueva direc­ción de Pica­di­llo:  http://www.picadillo-blog.com (tam­bién fun­ciona sin el guión).  Pica­di­llo con­ti­nuará siendo el blog ofi­cial de Accu­rate Com­mu­ni­ca­tions y con­ti­nua­re­mos hablando de temas de tec­nol­gía y actua­li­dad.  Inclu­sive, podrás acce­der­nos a tra­vés de la direc­ción anterior.

Lo que espe­ra­mos ami­no­rar es la con­fu­sión para aque­llas per­so­nas que lle­gan a nues­tro blog bus­cando el famoso plato de la cocina cubana.

©2011, Orlando Mergal

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De playa, pensamiento y producción

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Castillo San Felipe del Morro desde el fortín del Cañuelo
Cas­ti­llo San Felipe del Morro desde el for­tín del Cañuelo

¡Feli­ci­da­des a todos en el año nuevo!

Espero que la fiesta del 31 no los haya dejado dema­siado maltrechos.

Ayer fue el pri­mer día del 2011 y muchos lo cogie­ron para dor­mir.  Zoraida y yo lo usa­mos para las tres p: pasear, pen­sar y producir.

Pasear, por­que deci­di­mos dar una vuelta por la costa noroeste de la Isla y hacer algu­nas fotos para sumar­las a la inmensa colec­ción que tene­mos a la venta en Puerto Rico Pho­to­graphy.  Des­pués de pasar el año más llu­vioso en la his­to­ria de Puerto Rico pare­cía que el pri­mer día de 2011 sería espec­ta­cu­lar.  Bueno… más o menos.

Sali­mos como a las 12 del medio­día.  Nues­tra pri­mera parada fue en el área de Palo Seco en Cataño.  El lugar estaba desierto.  El Bal­nea­rio estaba cerrado.  Pero la vista del Cas­ti­llo de San Felipe del Morro desde el for­tín del Cañuelo lucía espectacular.

De ahí segui­mos bor­deando la costa por el área de Levit­town y Dorado hasta lle­gar al área de Cerro Gordo.  Todo estaba desierto.  Los esta­ble­ci­mien­tos esta­ban cerrados.

La calma del día y la ausen­cia de dis­trac­cio­nes se pres­taba para pen­sar; para hacer pla­nes para el nuevo año.  Siem­pre me ha sor­pren­dido cómo —a menudo— las per­so­nas hacen reso­lu­cio­nes para el nuevo año sin un plan que las res­palde; como si por arte de magia fue­ran a suce­der.  Se plan­tean metas inal­can­za­bles con estra­te­gias inexis­ten­tes.  Al otro año se plan­tean lo mismo y sucede lo mismo.  ¡Nada!

Zoraida y yo deci­di­mos hacer algo dis­tinto.  Dedi­ca­mos el día a pen­sar; a ana­li­zar lo que hici­mos bien durante el 2010 y a iden­ti­fi­car lo que no fun­cionó.  De ahí sur­gie­ron ideas.  No sólo de lo que vamos a hacer durante el 2011 sino de lo que vamos a eliminar.

Albert Eins­tein dijo una vez que la defi­ni­ción de la demen­cia es hace lo mismo una y otra vez y espe­rar resul­ta­dos dife­ren­tes.  Si nos dejá­ra­mos lle­var por esos pará­me­tros ten­dría­mos que con­cluir que la mayo­ría de la gente está loca.  Y lo están.  Lo que pasa es que no lo saben.

¿Quie­res hacer la prueba?  Visita la sala de perió­di­cos del la biblio­teca José M Lázaro en la Uni­ver­si­dad de Puerto Rico o la biblio­teca del perió­dico El Nuevo Día y pide ver un perió­dico de hace 40 ó 50 años atrás; de cual­quier fecha.  Verás que los temas son los mis­mos.  Todo lo que hay que hacer es sus­ti­tuir los per­so­na­jes y la his­to­ria será la misma.  Eins­tein tenía razón.  Si con­ti­nua­mos haciendo lo mismo obten­dre­mos los mis­mos resultados.

Pero este artículo no tiene nada que ver con polí­tica.  De eso se hablará el resto del año, el resto de la década y el resto del siglo.

Para deci­dir lo que hare­mos dis­tinto en el futuro pri­mero es pre­ciso iden­ti­fi­car lo que no fun­cionó en el pasado, por qué no fun­ciono y si lo pode­mos hacer fun­cio­nar en el futuro.  De no ser así tene­mos que eli­mi­narlo.  Esto aplica para Puerto Rico y para un nego­cio pequeño.

Por ejem­plo.  Durante el 2008 nues­tra empresa deci­dió incu­rrir en el nego­cio de pro­gra­mas edu­ca­ti­vos.  Des­pués de todo lle­va­mos 20 años haciendo este tipo de pro­ducto para las empre­sas far­ma­céu­ti­cas y de manu­fac­tura en Puerto Rico.  La lógica era sen­ci­lla: si los pode­mos desa­rro­llar para nues­tros clien­tes obvia­mente lo pode­mos hacer para noso­tros mis­mos y mer­ca­dear­los. Ay.…. la lógica.

En dos años pro­du­ji­mos 6 pro­gra­mas: dos para ense­ñar a los ciu­da­da­nos de la ter­cera edad a usar compu­tado­ras, uno de redac­ción, dos para bus­car empleo y uno sobre cómo eco­no­mi­zar al via­jar.  Lo que se nos olvidó es que el puer­to­rri­queño padece de peri­to­ni­tis (se cree “perito” en todos los temas), atro­pe­lla el idioma mien­tras piensa que lo domina y no le interesa tra­ba­jar.  Ah, y la mayo­ría de sus via­jes son a Dis­ney World.

La cosa no era tan fácil como pare­cía.  En el mundo cor­po­ra­tivo las per­so­nas toman los adies­tra­mien­tos por­que los obli­gan.  El resto de la Isla está llena de “peritos”.

Ante esta reali­dad iden­ti­fi­ca­mos dos “opor­tu­ni­da­des” (como le lla­man nues­tros ami­gos de Wal-Mart a los pro­ble­mas): dejar de pro­du­cir este tipo de pro­gra­mas o pro­du­cir­los en inglés para un público más amplio que sí le interese apren­der.  Al momento tene­mos varios pro­gra­mas en dis­tin­tas eta­pas de desa­rro­llo así que la deci­sión habrá que tomarla pronto.

Algunos de los parajes más inóspitos de Vega Baja son los más hermosos
Algu­nos de los para­jes más inós­pi­tos de Vega Baja son los más hermosos

Segui­mos para Vega Baja.  Bor­dea­mos la Laguna de Tor­tu­guero y lle­ga­mos a la playa de Mar Chi­quita.  Una vez más estaba casi desierta.  No obs­tante, el día estaba her­moso y la mar estaba espec­ta­cu­lar, así que hici­mos varias fotos en el lugar.

Segui­mos hacia la costa de Bar­ce­lo­neta.  Me llamó la aten­ción la gran can­ti­dad de casas y pro­pie­da­des comer­cia­les aban­do­na­das que hay en este lito­ral.  Parece como si hubiese sido ata­cado por alguna plaga… Hmmmmm.

La playa de Mar Chiquita en Vega Baja
La playa de Mar Chi­quita en Vega Baja

A medida que nos acer­ca­mos a Are­cibo la cosa iba empeo­rando.  La parte que da al mar parece un pue­blo fan­tasma.  Es pre­ciso ver cómo un pue­blo que otrora fuera uno de los pul­mo­nes eco­nó­mi­cos de la Isla hoy padece de asma económica.

Durante este último tra­yecto deli­nea­mos algu­nas cosas nue­vas que esta­re­mos abor­dando durante el 2011 y que le comu­ni­ca­re­mos opor­tu­na­mente mediante las pági­nas de Picadillo.

El área de La Cueva del Indio en Arecibo
El área de La Cueva del Indio en Arecibo

Algu­nas de ellas van diri­gi­das al público local, pero la mayo­ría van diri­gi­das al mer­cado inter­na­cio­nal (recuer­den… Eins­tein).  Por eso hemos tra­ba­jado tan duro en esta pla­ta­forma y nues­tro pod­cast “Hablando de Tec­no­lo­gía”; por­que nos per­mite desa­rro­llar un público más allá de la “noria de la complacencia”.

Final­mente lle­ga­mos a la inter­sec­ción entre la vieja carre­tera número 2 y el expreso PR-52 que con­duce a San Juan.  Toma­mos la auto­pista y regre­sa­mos al área metro­po­li­tana bajo un agua­cero monu­men­tal.  Durante el viaje apro­ve­cha­mos para darle forma a algu­nas ideas adi­cio­na­les.  Nues­tro obje­tivo para el pri­mer día del año se logró con cre­ces: pasear, pen­sar y producir.

La can­ti­dad de terreno que cubri­mos en sólo 6 horas fue asom­brosa; en todos los aspec­tos.  Las ideas que nos sur­gie­ron son pro­me­te­do­ras.  Y las fotos… bueno, sean uste­des los jueces.

Ahora solo falta que ter­mine el jol­go­rio navi­deño para comen­zar a darle forma al nuevo año.

P.D. Si deseas obte­ner fotos como estas para col­gar en tu hogar u ofi­cina visita http://www.puertoricophotography.com

©2011, Orlando Mergal

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Ojo con los “spoofs” de PayPal

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A veces los correos elec­tró­ni­cos no son lo que parecen

He tenido una cuenta de Pay­Pal desde que comenzó la com­pa­ñía; mucho antes de que los com­prara eBay.  El ser­vi­cio es exce­lente para cual­quiera que desee ven­der a tra­vés de la Inter­net sin los dolo­res de cabeza —y el costo— de obte­ner una cuenta POS (point of sale) con un banco local.

Sin embargo, el otro día me suce­dió algo muy intere­sante.  Una amiga de la fami­lia que­ría ven­der una cámara foto­grá­fica y me pre­guntó si podría cobrar el dinero a tra­vés de mi cuenta de Pay­Pal.  La cosa era bas­tante sen­ci­lla.  El com­pra­dor me paga­ría el monto de la cámara y el fran­queo a mí y yo le entre­ga­ría el dinero a ella res­tán­dole el costo de envío y la pequeña comi­sión que cobra Pay­Pal por la transacción.

Nuestra amiga anun­ció la cámara en Cla­si­fi­ca­dos Online, y ahí fue que se puso la cosa intere­sante.  Al cabo de un par de días reci­bió un correo elec­tró­nico de una per­sona en Seatle que supues­ta­mente estaba intere­sada en la cámara.  Tan intere­sada estaba que le ofre­ció $200 por encima de los $300 que estaba pidiendo nues­tra amiga.  Como diría un amigo mío, la cosa era “tu gu tu bi tru”.

Deci­di­mos seguirle el juego a esta per­sona a ver a dónde nos lle­vaba.   Al par de días reci­bi­mos un correo elec­tró­nico “pro­ve­niente” de Pay­Pal diciendo que tenía­mos un pago de $500 en mi cuenta.  Pare­cía “de beldá”.  Obvia­mente, la cosa con­ti­nuaba siendo sos­pe­chosa, así que fui direc­ta­mente a mi cuenta de Pay­Pal y —claro está— el pago de $500 no estaba.  Es impor­tante seña­lar que para ir a mi cuenta de Pay­Pal lo hice desde mi nave­ga­dor Fire­fox y uti­li­zando el mar­ca­dor que he uti­li­zado siem­pre.  Nunca le des “click” a enla­ces que apa­rez­can en un correo elec­tró­nico ya que no sabes a dónde te están lle­vando en realidad.

De inme­diato me comu­ni­qué con la gente de Pay­Pal (402–935-2050) y con­firmé que se tra­taba —en efecto— de una treta.  La per­sona de Pay­Pal me dio ade­más varios con­se­jos para ase­gu­rar que tus transac­cio­nes corran sin pro­ble­mas; par­ti­cu­lar­mente aque­llas en que estés ven­diendo algo:

  1. Siem­pre que reci­bas un correo que ale­gue venir de Pay­Pal coloca tu pun­tero sobre la direc­ción de remi­tente y déjalo ahí por unos segun­dos.  No le des “click”.  Sen­ci­lla­mente coló­calo sobre la direc­ción.  Al par de segun­dos apa­re­cerá la direc­ción ver­da­dera de donde viene el correo en una casi­lla ama­ri­lla.  En mi caso venía de Ucrania.
  2. Visita la página de Pay­Pal (http://www.paypal.com), escribe tu nom­bre de usua­rio y con­tra­seña, y, veri­fica que —en efecto— el pago se refleje en tu cuenta.
  3. Si toda­vía la cosa te parece sos­pe­chosa llama a Pay­Pal directamente.

En nues­tro caso, si sen­ci­lla­mente hubié­ra­mos dado el correo elec­tró­nico por bueno y hubié­ra­mos enviado la cámara hubié­ra­mos per­dido la cámara, el costo de fran­queo y el dinero.

Recuerda, como decía P.T. Bar­num (aun­que hay quien alega que él nunca dijo dicha frase) “todos los día se tira un ¶™¢º¬•¡§ a la calle”.  O dicho con un poco más de finura “la Inter­net está llena de bus­co­nes”.  No es que te vuel­vas para­noico.  Pero con un nivel razo­na­ble de escep­ti­cismo  y el cono­ci­miento ade­cuado te evi­ta­rás muchos problemas.

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¡Continuamos Aquí!

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Como habrán notado hace unas sema­nas que no escribo para Pica­di­llo. ¡Pero no pien­sen que lo he aban­do­nado! Lo que sucede es que he estado levan­tando mi nuevo pod­cast “Hablando de Tec­no­lo­gía con Orlando Mer­gal”.

Para aque­llos de uste­des que no sepan lo que es un pod­cast ima­gí­nenlo —por ahora— como un pro­grama de radio que sólo se trans­mite a tra­vés de la Internet.

Luego de 80 sema­nas con­se­cu­ti­vas a cargo de la sec­ción de tec­no­lo­gía del pro­grama “Hay Que Tener Ver­güenza” de Jorge Seijo llegó el momento de hacer nues­tra pro­pia cosa. Y tra­tán­dose de un pro­grama de tec­no­lo­gía, qué mejor que hacerlo a tra­vés de la Internet.

Comencé con una audien­cia pequeña. Bueno, la ver­dad es que comencé sin audien­cia alguna. Pero poco a poco ha ido cre­ciendo y hoy nos escu­chan en paí­ses como Colom­bia, España, Fran­cia, Ale­ma­nia, Ita­lia, Rusia, México, los Esta­dos Uni­dos y por supuesto Puerto Rico.

Levan­tar el pro­grama ha sido tra­bajo duro pero, luego de 12 sema­nas, pode­mos sen­tir­nos orgu­llo­sos de que esta­mos fuer­tes, esta­bles y lis­tos para ser­vir bien a una audien­cia selecta.

Mien­tras rea­li­zaba la inves­ti­ga­ción para el pro­grama de esta semana tro­pecé con un video (bueno, más bien 3) que creo que puede ser del inte­rés de uste­des. Si vie­ron la pelí­cula que se pre­sentó recien­te­mente en los cines sobre Mark Zucker­berg y la red social Face­book de seguro le intere­sará este video.

Se trata de la his­to­ria Goo­gle y la bús­queda online. Pero a dife­ren­cia de la pelí­cula de Face­book, este no está “en un cine cerca de usted”. Lo encon­tré en You­Tube y para con­ve­nien­cia de uste­des lo encon­tra­rán a continuación.

Está hecho en el for­mato de docu­men­tal y la dura­ción total es de 45 minu­tos. Aque­llos de uste­des que sepan un poco sobre pro­duc­ción de video nota­rán que está gra­bado en for­mato 4X3 anamór­fico. Esto quiere decir que fue hecho en video digi­tal para ser visto en una pan­ta­lla 9X16 como las que usan la mayo­ría de los tele­vi­so­res LCD y plasma de hoy en día. Por lo tanto, las imá­ge­nes tien­den a verse un poco alar­ga­das cuando lo vemos en una pan­ta­lla 4X3. Fuera de eso es una pieza muy interesante.

Espero que lo disfruten.

Ah, y vol­ve­mos pronto con más artícu­los intere­san­tes para su disfrute.

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Una Crisis de Espíritu

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Una Crisis de Espíritu

Cada uno de noso­tros puede cons­truir su pro­pia realidad.

Como tan­tas otras empre­sas puer­to­rri­que­ñas nues­tra orga­ni­za­ción ha tenido que lidiar con la cri­sis eco­nó­mica que ha afec­tado a Puerto Rico durante los últi­mos 5 años y —para esos efectos—a gran parte del mundo.  Hemos visto cómo en muchos paí­ses —inclu­yendo a los Esta­dos Uni­dos— el gobierno ha redu­cido los impues­tos para poner el dinero a correr y revi­ta­li­zar la eco­no­mía.  En Puerto Rico hemos visto lo contrario.

Aquí el gobierno des­pi­dió a miles de emplea­dos públi­cos.  Esto tuvo un efecto nefasto tanto en la psi­quis de los des­em­plea­dos como en la de aque­llos que “con­ser­va­ron” sus pues­tos.  Tam­bién tuvo efec­tos nefas­tos en el comer­cio, en la cons­truc­ción, en el mer­cado de bie­nes raí­ces y en la banca.  En medio de una rece­sión el gobierno fomentó des­con­fianza adi­cio­nal en la mente del pueblo.

¿Si bota­ron a fulano o a fulana, cuándo me bota­rán mi?  Esa es la pre­gunta que sem­bra­ron en la mente del ciu­da­dano.  Y no sólo la sem­bra­ron en la mente del empleado guber­na­men­tal.  ¿Qué pien­sas que hace el comer­ciante cuando las ven­tas se detie­nen?  Los des­pi­dos han afec­tado a todos los sec­to­res de la economía.

En el caso de Puerto Rico esto ha resul­tado en mucho más que una cri­sis eco­nó­mica.  Ha creado una cri­sis de espí­ritu.  Por siglos al puer­to­rri­queño se le ha hecho creer que es infe­rior.  Que no puede solo.  Tanto a nivel micro como a nivel macro.

Durante el siglo 20 esto se agravó con la implan­ta­ción de pro­gra­mas de man­tengo.  Este man­tengo tomó muchas for­mas.  En algu­nos casos se le dio todo tipo de “ayu­das” a los sec­to­res menos pri­vi­le­gia­dos para man­te­ner­los al mar­gen de la pobreza.  Sin ham­bre, pero nada a qué aspi­rar.  En otros se crea­ron pues­tos inne­ce­sa­rios para que unos se hicie­ran los que tra­ba­ja­ban y otros se hicie­ran los que le pagaban.

El pro­blema ha sido que, con el pasar de los años, ambos gru­pos han lle­gado a creer que son mere­ce­do­res de estas dádi­vas.  La men­di­ci­dad se ha con­ver­tido en un estilo de vida.

Hace como 30 años una ex-suegra —que no me que­ría mucho— me acusó de tener “genes cíni­cos”.  Yo creo que tenía razón.  Se me hace muy difí­cil tomar las cosas por dadas.  Todo lo cues­tiono.  Todo lo estu­dio.  A todo le busco el “truco”.

Por eso se me hace difí­cil creer que todo esto sea casua­li­dad.  Pienso que hay método en la locura.  Des­pués de haber votado en Puerto Rico por casi 40 años he lle­gado a la con­clu­sión de que —en mayor o menor grado— todos los gobier­nos durante ese período han sido igual de ineptos.

Para man­te­ner a esta ris­tra de imbé­ci­les en el poder hace falta un pue­blo igual­mente igno­rante que vote por ellos.  ¿Y cómo se logra eso?  Con edu­ca­ción medio­cre y mantengo.

Mis padres fue­ron obre­ros.  Mi madre fue maes­tra y mi padre guar­dia de segu­ri­dad.  Emi­gra­ron a los Esta­dos Uni­dos durante la ola de toma­te­ros y se levan­ta­ron por sus fue­ros en la ciu­dad de Nueva York.  Regre­sa­ron a la Isla cuando yo era pequeño huyén­dole al pro­blema de dro­gas que se empe­zaba a mani­fes­tar en Man­hat­tan.  Aho­rra­ron peso a peso para com­prar su casa en efec­tivo.  Nunca tuvie­ron una tar­jeta de cré­dito.  Nunca cogie­ron cupo­nes.  Nunca juga­ron la lotto.  Gana­ron cada peso con el sudor de su frente.

Yo heredé algu­nas de esas carac­te­rís­ti­cas, aun­que Dios sabe que en más de una oca­sión he dado uno que otro tar­je­tazo demás.  Como tan­tos otros nego­cios peque­ños en Puerto Rico he tenido que lidiar con cri­sis ver­da­de­ras y con aque­llas crea­das por nues­tros fun­cio­na­rios guber­na­men­ta­les (de todos los colo­res).  Pero nunca se me ha ocu­rrido soli­ci­tar dádi­vas del gobierno.

Hace como tres años decidí uti­li­zar las mis­mas des­tre­zas que he empleado por años para ser­vir a mis clien­tes cor­po­ra­ti­vos y pro­du­cir una serie de DVDs edu­ca­ti­vos para el público gene­ral.  Durante ese período he pro­du­cido 6 DVDs:  Las Compu­tado­ras En La Edad De Oro; La Inter­net En La Edad De Oro; Redac­ción Efi­caz; De Viaje Con La Inter­net; El Resumé Per­fecto y La Entre­vista Per­fecta.  ¿Qué tie­nen en común?  Son pro­gra­mas de auto­su­pera­ción para ven­derse en un país al que no le interesa superarse; al que lo han acos­tum­brado a tenerlo todo gratis.

El pro­blema es que a veces “gra­tis” es dema­siado caro.  ¿De que le vale al pue­blo que el gobierno se lo “dé” todo si a cam­bio tiene que sacri­fi­car su dig­ni­dad y sus posi­bi­li­da­des de superación?

Para ven­der estos DVDs creé varias pági­nas en la Inter­net cono­ci­das como “squeeze pages” en las que regalo un informe espe­cial a cam­bio de un nom­bre y una direc­ción de correo elec­tró­nico.  El informe espe­cial se crea a base del pro­ducto que se desee mer­ca­dear.  Por ejem­plo: el “squeeze page” para el DVD de Redac­ción Efi­caz ofrece un informe espe­cial gra­tis sobre los 10 erro­res más comu­nes que come­ten las per­so­nas al redactar.

Este método de mer­ca­deo es el más uti­li­zado en Inter­net entre los “gurus” del mer­ca­deo por­que se basa en el prin­ci­pio de reci­pro­ci­dad del doc­tor Robert C. Cial­dini.  El doc­tor Cial­dini es un cate­drá­tico de mer­ca­deo y psi­co­lo­gía de la uni­ver­si­dad de Ari­zona cuyas teo­rías han revo­lu­cio­nado la indus­tria.  Según Cial­dini, cuando las per­so­nas obtie­nen algo gra­tuito de parte de una orga­ni­za­ción están más incli­na­das a com­prar en el futuro.

Pero en Puerto Rico las teo­rías de Cial­dini se caen de bru­ces por­que el puer­to­rri­queño es un “cache­tero” con­sue­tu­di­na­rio. No pien­sen que yo no sabía esto.  Pero una cosa es saberlo y otra es vivirlo en carne pro­pia.  Eso fue lo que suce­dió ayer.

Nues­tro sis­tema está pro­gra­mado para enviar una serie de correos elec­tró­ni­cos pro­mo­cio­na­les —en intér­va­los de 3 días— luego de que la per­sona se regis­tra en la lista y recibe su informe espe­cial.  En el caso de los DVDs de “El Resumé Per­fecto” y “La Entre­vista Per­fecta” se trata de un informe espe­cial sobre Los 25 Erro­res Más Comu­nes Que Come­ten Las Per­so­nas Al Bus­car Empleo.

Esta per­sona reci­bió su informe espe­cial gra­tis y deci­dió con­tes­tar uno de nues­tros correos pro­mo­cio­na­les seña­lando que ella espe­raba que todo fuera gra­tis.  Se pre­gun­taba ¿cómo iba a com­prar nues­tros DVDs estando desempleada?

Per­do­nen mi con­fu­sión.  Quiero enten­der esto bien.  ¿Acaso esta per­sona espe­raba que los DVDs fue­ran gra­tis tam­bién?  Obvia­mente no pude que­darme callado.  En un tono firme pero cor­tés le aclaré que estos DVDs eran el pro­ducto de 5 meses de tra­bajo arduo y una docena de entre­vis­tas a pro­fe­sio­na­les de recur­sos huma­nos del más alto nivel.  Esa es mi con­tri­bu­ción a mejo­rar las posi­bi­li­da­des de emplearse del puer­to­rri­queño.  Ter­miné dicién­dole que yo ya había hecho mi parte y pre­gun­tán­dole qué iba a hacer ella.

Obvia­mente, yo sé la con­tes­ta­ción.  No va a hacer nada.  Se va a sen­tar en su casa, como Pené­lope, (en el banco de pino verde) a espe­rar un mila­gro; que alguien o algo la res­cate de su dilema.  Pero el pan de piquito se acabó hace rato.  Según una edi­ción reciente de la revista Money la per­sona pro­me­dio que pierde su empleo tarda más de 30 sema­nas en encon­trar otro.  Y eso es en los Esta­dos Uni­dos donde la piña está agria pero al menos queda piña.

Nadie va a hacer nada por noso­tros.  Ni siquiera el gobierno.  Lo tene­mos que hacer noso­tros mis­mos; en todos los aspec­tos, no sólo en el de empleo.  Si no sabe­mos hacer algo tene­mos que apren­der, estu­diar, superar­nos…  Lamen­tar­nos no va a ayu­dar en nada.  Espe­rar tam­poco.  Tene­mos que tomar acción y resol­ver nues­tros pro­pios problemas.

Pode­mos pasar­nos el día hacién­do­nos los que hace­mos, espe­rando que caiga el maná del cielo.  Pero al final del día, cuando nos lave­mos la boca para ir a la cama, la per­sona en el espejo del boti­quín será la juez de nues­tra obra.  A esa no la pode­mos engañar.

Un con­cu­ñado mío —al que que­ría mucho y ya murió— decía que al puer­to­rri­queño le encan­ta­ban varias cosas: de los jugue­tes la chi­ringa elevá’, de los tubércu­los el ñame, de los crus­tá­ceos el juey sacao’ y de las fru­tas el mangó bajito.

Yo me rehúso a pen­sar así.  De hecho, él decía que mi prin­ci­pal vir­tud era la tena­ci­dad.  Cada uno de noso­tros puede cons­truir su pro­pia reali­dad.  Y lo mejor de todo es que al final del día ten­dre­mos el orgu­llo del deber cum­plido.  De haber ganado lo que ten­ga­mos —mucho o poco— con el sudor de nues­tra frente.

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Roncando Sin Dormir

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Decir algo a los cua­tro vien­tos no hace que sea verdad.

Cuando yo era un “tee­na­ger”, allá para fina­les los años 60, se escu­chaba mucho un dicho que con los años ha caído en desuso.  Se decía que fulano o fulana “ron­caba más de lo que dor­mía”.  El mismo se refe­ría a esa gente que se jacta de cosas que son inca­pa­ces de materializar.

En meses recien­tes hemos escu­chado cómo varias emi­so­ras radia­les de Puerto Rico, par­ti­cu­lar­mente de la banda AM, se jac­tan de sus pági­nas de Inter­net, y cómo sus radio­es­cu­chas pue­den ver­los y escu­char­los a tra­vés de la red.  Tam­bién anun­cian que sus pro­gra­mas están dis­po­ni­bles en for­mato de podcast.

Sin embargo, cuando escu­cha­mos su pro­gra­ma­ción, nota­mos que el for­mato no ha variado en nada durante los últi­mos 10 ó 20 años.  Y no hable­mos del con­te­nido por­que ese es el mismo en todas las emi­so­ras y a todas las horas.

Basta con visi­tar la página de iTu­nes —el agre­ga­dor número uno del mundo— y nota­re­mos que muchos de los pro­gra­mas que cacarean con­ti­nua­mente de que están dis­po­ni­bles en for­mato de pod­cast bri­llan por su ausen­cia.  La hon­rosa excep­ción son los pro­gra­mas pro­du­ci­dos por la cadena Noti Uno.  A pesar de que —como vere­mos más ade­lante— tam­poco son podcasts.

Hay varias razo­nes para esto. Pri­me­ra­mente, pro­du­cir un pod­cast da tra­bajo.  Hay que gra­bar el pro­grama todos los días, edi­tarlo, con­ver­tirlo a MP3, subirlo a un ser­vi­dor y actua­li­zar el ali­men­ta­dor RSS (horita habla­re­mos más de esto).  Eso quiere decir que la per­sona res­pon­sa­ble del pod­cast tiene un com­pro­miso perpetuo.

Segundo, pro­du­cir un pod­cast cuesta dinero.  Y las emi­so­ras no quie­ren pagar.  Pien­san que lo pue­den resol­ver todo con inter­cam­bios.  Pero a la hora de la ver­dad hasta en eso son mezquinos.

Ter­cero, el for­mato de un pod­cast es dis­tinto al de un pro­grama de radio regu­lar.  Las emi­so­ras de radio y tele­vi­sión fun­cio­nan a base de un modelo de publi­ci­dad mediante inte­rrup­ción.  Es decir, cada “equis” can­ti­dad de minu­tos inte­rrum­pen la pro­gra­ma­ción para inser­tar un blo­que de anun­cios.  Con esto pagan los gas­tos ope­ra­cio­na­les de la emi­sora.  Los pod­casts fun­cio­nan a base de men­cio­nes comer­cia­les y aus­pi­cios.  El pro­grama corre de punta a punta sin interrupciones.

El pro­blema es que el modelo de publi­ci­dad mediante inte­rrup­ción ya no fun­ciona.  Cada vez que una emi­sora se va a un “break” comer­cial los radio­es­cu­chas y tele­vi­den­tes se van al baño, a la nevera o a otra emi­sora.  En el caso de la tele­vi­sión la cosa es toda­vía peor.  La gene­ra­ción del TIVO graba los pro­gra­mas para ver­los luego sin anun­cios.  Si le suma­mos a esto que los anun­cios son cada día más medio­cres, y la audien­cia ha desa­rro­llado una inmu­ni­dad al bom­bar­deo publi­ci­ta­rio, enten­de­re­mos por qué las emi­so­ras de todo tipo están en problemas.

Uti­li­zan la Inter­net y los pod­casts como la madre uti­liza una mara­quita:  para tra­tar de atraer a un público cada vez más esquivo.  Y por cierto, la tor­peza no se limita a la radio y la tele­vi­sión.  Basta con visi­tar la página de El Nuevo Día para ver como nos “empu­jan” un anun­cio a pan­ta­lla com­pleta antes de poder entrar al sitio.  Esta gente debe­ría medir el por ciento de visi­tan­tes que hacen clic en el botón de “con­ti­nuar nave­gando” o sen­ci­lla­mente se van a otro lugar.  Pro­ba­ble­mente van a des­cu­brir que el anun­cio le cuesta más en tér­mi­nos de visi­tan­tes per­di­dos de lo que le deja en dinero.

Así tam­bién, el anun­ciante de turno debe­ría uti­li­zar algún tipo de clave para deter­mi­nar cuá­les visi­tan­tes le lle­gan de ese anun­cio.  Nada de esto es nuevo.  Claude Hop­kins estaba hablando de la Publi­ci­dad Cien­tí­fica en el 1923.  Pero claro, el libro es en inglés y no es mate­ria reque­rida en la mayo­ría de los pro­gra­mas de comu­ni­ca­ción de nues­tras universidades.

Pero no le pida­mos peras al olmo.  Vamos a hablar de algo más reciente; del otro día.  En su libro “The New Rules of Mar­ke­ting and PR”, publi­cado en el 2007, David Meer­man Scott nos habla de la forma en que los medios tra­di­cio­na­les están per­diendo terreno a velo­ci­da­des ver­ti­gi­no­sas frente a los medios nue­vos como los blogs, los pod­casts y los ser­vi­cios de comu­ni­ca­dos de prensa por Internet.

El comu­ni­ca­dor moderno no nece­sita un perió­dico para lle­gar a sus dis­tin­tos públi­cos.  Todo lo que nece­sita es un compu­tador, una cone­xión de Inter­net y un blog.  Las empre­sas moder­nas no nece­si­tan a un perio­dista sober­bio y pre­su­mido para que “le haga el favor” de publi­car su comu­ni­cado.  Todo lo que nece­si­tan es a un comu­ni­ca­dor que sepa escri­bir correc­ta­mente, enviar el resumé a un ser­vi­cio de comu­ni­ca­dos “online” y en minu­tos le da la vuelta al mundo.

Y final­mente, no hace falta una emi­sora para pro­du­cir un pro­grama de audio o video.  Basta con pro­du­cir un pod­cast —en audio o en video— y hacerle lle­gar la noti­cia de su exis­ten­cia a nues­tro nicho de mercado.

Y he aquí la dife­ren­cia prin­ci­pal entre un pro­grama tra­di­cio­nal y un pod­cast.  Los pod­casts se pro­du­cen para una audien­cia espe­cí­fica.  La emi­sora trans­mite para las masas.  La dife­ren­cia es algo así como com­pa­rar una esco­peta con un rifle de franco tirador.

Los medios tra­di­cio­na­les (radio, tele­vi­sión y prensa) están luchando por adap­tarse a una nueva reali­dad que no entien­den.  Se trata de la desin­ter­me­dia­ción.  Este tér­mino, acu­ñado durante los últi­mos cinco años en el mundo de la tec­no­lo­gía, se refiere a la eli­mi­na­ción de inter­me­dia­rios entre la per­sona que tiene algo que decir y aquel que quiere escucharlo.

Según Bob Gil­breath, en su “best seller” “The Next Evo­lu­tion of Mar­ke­ting” “la mayo­ría de las moda­li­da­des de mer­ca­deo tra­di­cio­na­les se han vuelto ubi­cuas, irri­tan­tes, inefec­ti­vas e insí­pi­das”.  Sumé­mosle a eso un público con la tec­no­lo­gía y el cono­ci­miento para bur­lar dicha publi­ci­dad y ten­dre­mos una indus­tria inca­paz de reen­con­trar su norte.

Esta nueva reali­dad le resta poder a los medios tra­di­cio­na­les por­que demues­tra su alto grado de obso­les­cen­cia.  Tome­mos por ejem­plo la más reciente huelga en la Uni­ver­si­dad de Puerto Rico.  Mien­tras la admi­nis­tra­ción des­pil­fa­rraba el dinero del pue­blo en anun­cios a página entera en los prin­ci­pa­les rota­ti­vos del país y en “media tours” a las prin­ci­pa­les emi­so­ras de radio y tele­vi­sión, los estu­dian­tes se comu­ni­ca­ban a tra­vés de una emi­sora de baja poten­cia y la Inter­net.  ¿Quié­nes resul­ta­ron ven­ce­do­res?  Hasta la toga del Pre­si­dente se esfumó en el tumulto.

Lo fácil es adop­tar nue­vas tec­no­lo­gías sin ton ni son y gri­tar a los cua­tro vien­tos que están en la Inter­net, que tie­nen sus pro­gra­mas en for­mato de pod­cast, ah —y no podía fal­tar— que están en Face­book y en Twit­ter.  Pero el con­te­nido, ese no ha cam­biado en nada.  Es la misma mogo­lla, pero “online”.

Y “bay de güey”, gra­bar un pro­grama y ven­derlo a tra­vés de Publi­me­dia no es lo mismo que pro­du­cir un pod­cast.  Eso es mera­mente una gra­ba­ción.  Un pod­cast es un pro­grama con­ce­bido y creado para la Inter­net, diri­gido a un nicho espe­cí­fico del mer­cado, sin pau­sas comer­cia­les, al que los oyen­tes se pue­den sus­cri­bir a tra­vés de un ali­men­ta­dor RSS.  Uno de estos días voy a sacar un ratito para hablar de este tema en mi pod­cast “Hablando de Tec­no­lo­gía”.

Nada de lo que están haciendo va a sal­var a los medios tra­di­cio­na­les de la reali­dad inelu­di­ble.  Se han vuelto dino­sau­rios.  Han per­dido el foco.  El incesto de ideas está pro­du­ciendo cria­tu­ras defor­mes.  Se pasan los comen­ta­ris­tas gas­ta­dos de un lado a otro en busca de “fór­mu­las nue­vas”.  Seño­res, hay que darle paso a la san­gre joven.  No pue­den tener miedo.  Des­pués de todo, por mal que lo hagan, difí­cil­mente lo hagan tan mal como lo ha hecho nues­tra generación.

Hay que ver como se le van tres muer­tos y bus­can tres muer­tos nue­vos de otra emi­sora.  ¿Acaso no se le ha ocu­rrido ir a bus­car el talento joven que está haciendo las male­tas en busca de opor­tu­ni­da­des?  ¿Qué les pasa?  ¿Le tie­nen miedo a las ideas?

Pue­den ron­car todo lo que quie­ran pero mien­tras no sacu­dan bien el palo van a con­ti­nuar con la misma ¡&%*/@.  ¿A quién le interesa ver a una par­tida de almas entu­me­ci­das por Inter­net?  ¿A quién le interesa leer un perió­dico —cual­quiera de ellos— cuya único norte es ser­vir de fotuto a la admi­nis­tra­ción de turno?  A quién le interesa ver un canal de tele­vi­sión —cual­quiera de los loca­les— cuyas noti­cias no van más allá de los muer­tos del día, el asco polí­tico y la tor­menta del momento?

Por eso es que la audien­cia se le está mudando a la Inter­net.  Y si pien­san que la van a res­ca­tar con mara­qui­tas es mejor que reva­lúen su plan.  Puede que algu­nos cai­gan de incau­tos, pero la mayo­ría —al igual que el medio millón de bori­cuas que se han ido del país en los últi­mos 15 ó 20 años— están har­tos de la mogo­lla de corrup­ción y poli­ti­que­ría y se van a que­dar por allá.

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Una Aventura Cibernética

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El mundo es nues­tra ostra.

El pasado 12 de agosto fue nues­tra par­ti­ci­pa­ción más reciente en el pro­grama Hay Que Tener Ver­güenza de nues­tro amigo Jorge Seijo.

Desde comien­zos de 2010 Radio Isla ha venido rea­li­zando una serie de cam­bios en su pro­gra­ma­ción.  Como resul­tado de uno de esos cam­bios el pro­grama de Jorge ahora va al aire dos veces al día.  La mitad se trans­mite de 5 a 6 de la mañana y la otra mitad de 2 a 3 de la tarde.

Con lo madru­ga­do­res que son los puer­to­rri­que­ños hay un gran número de per­so­nas que se que­dan sin su infu­sión de poli­ti­que­ría y corrup­ción a tan tem­pra­nas horas de la mañana.  Así las cosas, Jorge ha venido recor­tán­dole tiempo a los invi­ta­dos de las tar­des para dis­cu­tir la mogo­lla local.  Con la misma, muchos han “cogido el monte”.  Entre ellos, yo.

Hace tiempo que yo tenía la inquie­tud de pro­du­cir un pod­cast de tec­no­lo­gía.  Más aún, cuando fui el pri­mero en hablar del for­mato en Puerto Rico durante uno de los pro­gra­mas de Jorge hace más de tres años cuando estaba en el Canal 30 de tele­vi­sión.  Hablando de Tec­no­lo­gía es un pro­grama sema­nal que se trans­mite única­mente a tra­vés de la Inter­net.  Dis­cu­ti­mos temas, bueno, obvia­mente de tec­no­lo­gía.  Pero, la tec­no­lo­gía va mucho más allá que meras compu­tado­ras.  Según el dic­cio­na­rio de la Real Aca­de­mia Espa­ñola, la pala­bra tec­no­lo­gía tiene varias defi­ni­cio­nes.  Las más intere­san­tes son: “con­junto de teo­rías y de téc­ni­cas que per­mi­ten el apro­ve­cha­miento prác­tico del cono­ci­miento cien­tí­fico” y “len­guaje pro­pio de una cien­cia o de un arte”.  Bajo ese techo cabe prác­ti­ca­mente cual­quier cosa.  Así que la temá­tica será tan variada —o qui­zás hasta más— que la que pre­sen­ta­mos durante el año y medio que estuve con Jorge.

Para escu­char a Hablando de Tec­no­lo­gía todo lo que tie­nes que hace es visi­tar http://www.hablandodetecnologia.com.  Una vez allí podrás hacer varias cosas:  escu­char­nos direc­ta­mente en la página mediante el repro­duc­tor que está en la parte supe­rior izquierda de cada pro­grama, subs­cri­birte a nues­tro “ali­men­ta­dor RSS” mediante el botón rojo que está en el extremo supe­rior dere­cho de la página (a la dere­cha del logo de Hablando de Tec­no­lo­gía) o subs­cri­birte a tra­vés de la página de iTu­nes en el botón que dice “Subs­cri­birte” en la parte infe­rior izquierda de cada pro­grama.  Esto te lle­vará a la página de Hablando de Tec­no­lo­gía en iTu­nes.  Una vez allí dale clic al botón de “View in iTu­nes”.  Una vez abra la apli­ca­ción de iTu­nes verás un botón que dice “Subs­cribe”.  Dale clic y esta­rás subs­crito al pod­cast.  ¡¡¡Es 100% gratis!!!

Subs­cri­birte a Hablando de Tec­no­lo­gía a tra­vés de iTu­nes tiene varias ven­ta­jas.  Pri­mero, pue­des escu­char todos los pod­casts que te gus­ten en un sólo sitio.  Segundo, pue­des pro­gra­mar la apli­ca­ción para que todos los pod­casts se actua­li­cen auto­má­ti­ca­mente cada vez que abras la apli­ca­ción.  Ter­cero, si tie­nes un iPod, un iPhone o un iPad lo pue­des pro­gra­mar para que los pod­casts se trans­fie­ran auto­má­ti­ca­mente a tu uni­dad por­tá­til cada vez que la conec­tes a tu computador.

Y lo mejor de esta tec­no­lo­gía es que no inter­fiere en nada con aque­llas per­so­nas que insis­tan en enve­ne­narse el espí­ritu todo el día con la pro­gra­ma­ción de radio local.  Nues­tro pod­cast lo pue­den escu­char a cual­quier hora y en cual­quier lugar.

Ade­más, pue­des par­ti­ci­par enviando tus pre­gun­tas y comen­ta­rios al correo elec­tró­nico contacto@hablandodetecnologeia.com. 

Hablando de Tec­no­lo­gía no tiene limi­ta­cio­nes de tiempo o espa­cio.  Otros hablan de que tie­nen un pod­cast, pero cuando le das clic no pasa nada.  Hablando de Tec­no­lo­gía es la con­ti­nua­ción del pro­grama que tanto dis­fru­taste durante un año y medio.  Par­ti­cipa.  Dícelo a tus ami­gos.  Ahora esta­mos en la Inter­net.  El Mundo Es Nues­tra Ostra.

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El Antídoto

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En días recien­tes hemos escu­chado cómo se debate en la prensa que Puerto Rico es un pue­blo enfermo.  ¿De veras?  Parece men­tira que se ven­tee este dato como noti­cia cuando el paciente ha estado mori­bundo por décadas.

¿De quién es la culpa?  De todos… de algu­nos… de nadie… Todas las anteriores.

La des­truc­ción de la auto­es­tima del puer­to­rri­queño y la corrup­ción de su espí­ritu no es un pro­blema de ahora.  Data de siglos.  Durante 517 años nos han incul­cado que somos una por­que­ría, que somos inca­pa­ces de sobre­vi­vir sin la metró­poli.  Hasta nues­tro escudo nacio­nal lleva un cor­dero manso.

A unos les ha suce­dido como a los ele­fan­tes de circo, que aún pesando más de 4 tone­la­das son inca­pa­ces de arran­car la pequeña estaca que los man­tiene cau­ti­vos.  ¿Por qué?  Por­que su mente está cautiva.

Otros pare­cen estar inmu­nes.  Bri­llan como dia­man­tes aún en con­di­cio­nes pau­pé­rri­mas.  A estos nadie les dijo que no esta­ban supues­tos a triun­far.  Nadie los tildó de inca­pa­ces.  O qui­zás no pres­ta­ron atención.

Según “Goo­gle Ans­wers” la per­sona pro­me­dio ve cerca de 3,000 men­sa­jes publi­ci­ta­rios al día.  No los mira, pero los ve.  Mirar implica pres­tar aten­ción.  Ver­los sólo regis­tra un dato en el subconsciente.

Pero esa no es ni remo­ta­mente toda la infor­ma­ción que reci­bi­mos dia­ria­mente.  A eso hay que sumarle los pro­gra­mas de tele­vi­sión, los de radio, los correos elec­tró­ni­cos, los men­sa­jes de texto, la Inter­net.  Cier­ta­mente los medios tie­nen un efecto directo —y a menudo devas­ta­dor— sobre la forma en que los puer­to­rri­que­ños nos per­ci­bi­mos como indi­vi­duos y como sociedad.

Explo­re­mos un día típico en la “Isla del Encanto”.  El 40% de los puer­to­rri­que­ños que tra­ba­jan se levan­tan como a las 5:00 de la mañana.  A muchos los des­pierta un radio/reloj que a pri­mera luz le endilga los muer­tos del día ante­rior, los de la madru­gada, las tra­ve­su­ras de nues­tros legis­la­dro­nes, la situa­ción caó­tica del país, el informe del trán­sito (tapón en todas par­tes) y el informe del tiempo.

Para echarle sal a la herida, estos noti­cia­rios repi­ten el mismo blo­que cada media hora.  ¿Que no me crees?  Fíjate bien cuando lo pon­gas mañana.  Así que los que salen como a las 6:00am de su casa reci­ben una doble dosis.

Enton­ces se meten al trán­sito.  Hace como 20 años, cuando tra­bajé a sueldo por última vez, el tapón de Caro­lina comen­zaba en el ele­vado de la Base Muñiz.  Para esa misma época el Gobierno “invir­tió” $102 millo­nes para mejo­rar la Ave. Bal­do­rioty y con­ver­tirla en “Expreso”.  Hoy en día el tapón empieza mucho más atrás, en la Ruta 66.

Pero Caro­lina no es el único caso.  Ni el peor.  El tapón de Caguas comienza más allá del peaje de Caguas Sur, por el “Expreso” de San Juan a Ponce y cerca de Gurabo por el “Expreso de Caguas a Humacao.

El de Baya­món, ¡mi madre!  Ese comienza más allá de la salida para Dorado.

¿Qué clase de acti­tud puede tener un ser humano cuando llega a su tra­bajo, luego de un tapón de casi dos horas?

Pero la cosa no se queda ahí.  Por la tarde ese mismo ser humano se raspa dos horas más de tapón para lle­gar a su hogar.  Asu­miendo que tra­baje 8 horas al día, esta per­sona recibe paga por ocho horas y tra­baja 12.

Pero hay más.

Cuando nues­tro amigo (o amiga) se monta en su auto­mó­vil gene­ral­mente enciende la radio.  No importa la emi­sora que ponga el men­saje es el mismo:  “esto está jodío”.  Le vuel­ven a pasar la ris­tra de muer­tos, lo que se roba­ron los legis­la­dro­nes, el informe del trán­sito —que no le sirve de nada por­que don­de­quiera está igual—y el pro­nós­tico del tiempo.

Al igual que la tele­vi­sión, le reci­clan las mis­mas noti­cias todo el día.  ¿Por qué?  Por­que en Puerto Rico lo único que es noti­cia es el dime y direte, la mogo­lla polí­tica, el insulto, el cri­men y el sexo.

Y los medios se encar­gan de repe­tír­noslo en todas par­tes y a todas horas.  Pero no me creas a mí.  Haz la prueba.

Pon cual­quier emi­sora, de cual­quier incli­na­ción polí­tica a cual­quier hora y van a estar dis­cu­tiendo bási­ca­mente los mis­mos temas.  Lo único que varía es el color del cris­tal con que lo miran.

A veces pienso que los repor­te­ros en Puerto Rico salen todos corriendo a las 8:00 de la mañana a ver cuál es el pri­mero que llega al Capi­to­lio.  Seño­res, fuera de Puerta de Tie­rra vive gente.

Y no hable­mos de los temas o de la cali­dad de la redac­ción.  Todos se enfo­can en los mis­mos temas y atro­pe­llan el ver­náculo sin mise­ri­cor­dia.  Con­ju­gan pala­bras que no son ver­bos sin enco­men­darse a nadie.  Y el pro­blema nos es sólo que lo hagan, es que pien­san que están en lo correcto.  El aire de eru­di­tos que des­ti­lan mete miedo.

Pero deje­mos hasta aquí el ata­que a la prensa.  Des­pués de todo ellos tam­bién son víc­ti­mas del sis­tema… el de educación.

En días recien­tes tam­bién se ha ven­ti­lado como noti­cia que las escue­las de Puerto Rico son un asco.  ¿De veras?  ¿Y eso es noticia?

Hace como 12 años le hice un tra­bajo de foto­gra­fía a la Auto­ri­dad de Edi­fi­cios Públi­cos.  El pro­yecto con­sis­tía en foto­gra­fiar una serie de mejo­ras que esta agen­cia había rea­li­zado en escue­las, hos­pi­ta­les y faci­li­da­des de vivienda.  Muchas de esas mejo­ras se rea­li­za­ron en las faci­li­da­des sanitarias.

No hubo un sólo baño en el que hubiera papel sani­ta­rio.  Tuve que dete­nerme en la far­ma­cia a com­prar un par de rollos para colo­car­los “tem­po­re­ra­mente” en el área de los retre­tes y hacer mis fotos.

Hace unos años el Secre­ta­rio de Jus­ti­cia Roberto Sán­chez Ramos tuvo la osa­día de decir que en Puerto Rico exis­ten dos sis­te­mas de jus­ti­cia.  Obvia­mente no hay que decir que le caye­ron chin­ches.  Pero el pro­blema es peor.  Hay dos sis­te­mas edu­ca­ti­vos, dos sis­te­mas de salud, dos economías…

Tome­mos por ejem­plo la edu­ca­ción.  Todo el mundo está de acuerdo en que hay que enfa­ti­zar en la ense­ñan­zas de mate­má­ti­cas, inglés y compu­tado­ras.  Sin embargo, nues­tros estu­dian­tes del sis­tema público salen con defi­cien­cias serias pre­ci­sa­mente en estas áreas.  Los egre­sa­dos de cole­gio logran mejo­res notas en los exá­me­nes de admisión.

Esto tiene una influen­cia directa en los pues­tos que ocu­pan luego al ingre­sar a la fuerza labo­ral.  ¿No será que las cla­ses domi­nan­tes quie­ren ase­gu­rarse de tener ton­tos sufi­cien­tes para explo­tar­los en el futuro?

Y no hable­mos de los que aban­do­nan la escuela.  No es casua­li­dad que la mayo­ría de estas per­so­nas ven­gan de las cla­ses más des­ven­ta­ja­das.  Más del 60% de los puer­to­rri­que­ños vive de dádi­vas fede­ra­les.  Son pre­sos de la impo­ten­cia.  Son inca­pa­ces de rom­per el ciclo vicioso por la igno­ran­cia en la que los man­tiene el mismo sistema.

Si se edu­ca­ran cues­tio­na­rían.  Y nin­gún polí­tico inepto quiere una masa elec­to­ral que cues­tione.  Así que man­te­ner­los en la igno­ran­cia es nego­cio redondo.  Sobre todo cuando la cuenta la paga el tío Sam.

Ah, y hay que ver lo con­for­mes que viven.  Desde su pers­pec­tiva tie­nen un nego­cio redondo.  El gobierno se lo paga todo y pue­den hasta votar.  ¿Te has dete­nido alguna vez a pen­sar que en Puerto Rico el des­tino del país está en manos de las cla­ses menos edu­ca­das?  ¿Que no me crees?  ¿Quié­nes son la mayo­ría?  ¿Quié­nes son los más que votan en tér­mi­nos porcentuales?

En Puerto Rico la gente que no pro­duce deter­mina el des­tino de los que tra­ba­jan.  No en balde tene­mos una fuga desen­fre­nada de talento.

Esta gente —las cla­ses menos aven­ta­ja­das— es la misma que sale con pan­car­tas en cada elec­ción a vito­rear a cada incom­pe­tente que se le para de frente.  Luego cele­bran la vic­to­ria.  Pero, la pre­gunta es ¿la vic­to­ria de quien?  El día des­pués de las elec­cio­nes todo regresa a la nor­ma­li­dad.  El polí­tico no regresa por cua­tro años y el pobre sigue fregao.

Sólo que­dan los car­te­les, como mudos tes­ti­gos de un ejer­ci­cio en futilidad.

Lo ver­da­de­ra­mente sor­pren­dente es que cua­tro años más tarde hacen los mismo.

¿Y que hay de la salud?  De esas tam­bién hay dos.  Nues­tro sis­tema de salud está manga por hom­bro.  Claro, el de los pobres.  Los más acau­da­la­dos —los que estu­dia­ron en cole­gios— tie­nen todas las alter­na­ti­vas a su haber.  Si la cosa se pone difí­cil cogen un avión y resuel­ven.  El pobre, que haga fila, que le nie­guen los tra­ta­mien­tos, que le racio­nen las medi­ci­nas.  Des­pués de todo, para el gobierno un pobre no vale na’, a menos que sea tiempo de elecciones.

Y así lle­ga­mos a la eco­no­mía.  Ay, ¡la eco­no­mía!  Está como la capa de ozono.  Tene­mos un mon­tón de gente viviendo del sis­tema, un mon­tón de gente con los meca­nis­mos para eva­dir el sis­tema y mon­tón de gente aban­do­nando el sis­tema.  ¿Quie­nes repre­sen­tan estos tres mon­to­nes?  Los pobres, la clase media y la clase adinerada.

Los pobres apor­tan muy poco al sis­tema por­que tie­nen muy poco que apor­tar. Sí, yo sé que suena como un tra­ba­len­gua, pero es la ver­dad.  Estas per­so­nas casi no pagan con­tri­bu­ción sobre ingreso por­que casi no tie­nen ingre­sos.  Pagan menos IVU por­que tie­nen menos ingreso dis­cre­cio­nal y no pagan con­tri­bu­ción por la pro­pie­dad —adi­vi­naste— por­que no tie­nen propiedades.

La clase media, esa paga de todo.  Son el jamón del sánd­wich.  La mayo­ría son asa­la­ria­dos, así que no se le pue­den escon­der a Hacienda.  Estos son los que están en la mira de los polí­ti­cos bus­co­nes.  Estos son los más edu­ca­dos.  Estos son los que están emi­grando en can­ti­da­des “navegables”.

Los más prós­pe­ros (fíjate como estoy evi­tando lla­marle ricos) esos tam­bién con­tri­bu­yen muy poco.  La mayo­ría son due­ños de empre­sas.  Cono­cen —o sus con­ta­do­res cono­cen— los sub­ter­fu­gios para evi­tar impuestos.

¿Recuer­das que hace como un año el Secre­ta­rio de Hacienda hablo de que tenía como a cien due­ños de yates en la miri­lla por eva­sión con­tri­bu­tiva?  ¿A cuán­tos encausó?  ¿Cuán­tos están presos?

Durante ese mismo periodo le empujó un impuesto espe­cial sobre la  pro­pie­dad a la clase media.  ¿Toda­vía no entien­des por qué se están yendo?

Mien­tras tanto nues­tros legis­la­dro­nes hacen las male­tas y se van a una con­ven­ción sobre la lac­tan­cia.  Con gusto te diría lo que pienso sobre eso pero el artículo me que­da­ría XXX.

Y eso nos lleva al antí­doto.  ¿Pen­sa­bas que se me había olvi­dado, que me había per­dido por las ramas?  Pues no.  No me olvidé.

El pro­blema es que el antí­doto —por lo menos a nivel macro— no existe.  El paciente está dema­siado enfermo.  Habría que hacer una purga como las de Sta­lin y enton­ces nos til­da­rían de pelús, revo­lu­cio­na­rios y comunistas.

Tene­mos que hacer la purga por den­tro.  Hay que bajarse de la gua­gua (des­pués de todo va en reversa).  Tris­te­mente no pode­mos cam­biar las cosas.  Pero si pode­mos cam­biar lo que hace­mos sobre las cosas… ante las cosas.

Yo comencé con el des­per­ta­dor.  Me com­pré un des­per­ta­dor con CD y en las maña­nas me des­pierto con música.  ¿Qué clase de música?  La que me dé la gana.  ¡Que mal­criao!   Es ver­dad.  Unos días me levanto con jazz, otros con música clá­sica, otras con fla­menco.  Pre­paré un CD que algu­nos lla­ma­rían ecléc­tico.  Para mí es un puré musi­cal.  ¡Me encanta!

La tele­vi­sión local… a la mierda.  En las noches veo una o dos horas de pro­gra­mas de mi agrado, leo libros y escu­cho pod­casts.  ¿Qué no sabes lo que son pod­casts?  Otro día te hablaré de eso.  Qui­zás antes de lo que ima­gi­nas.  Pero basta decir que yo fui el pri­mero en la Isla en hablar de pod­casts —y de pro­du­cir­los— hace más de 4 años.

Lo impor­tante es que enten­da­mos que nues­tra reali­dad se reduce a las cosas en las que con­cen­tra­mos nues­tra aten­ción.  Sin inver­ti­mos ener­gía en repe­tir lo jodío que está Puerto Rico eso mismo es lo que vamos a con­ti­nuar manifestando.

¿Que no me crees?  Gás­tate $5 en Blo­ck­bus­ter y alquila “El Secreto”.  Te advierto que es en inglés, pero te explica en deta­lle la Ley de Atrac­ción.  Puesto en pala­bras lla­nas:  “atrae­mos aque­llo en lo que con­cen­tra­mos nues­tro pensamiento”.

Si inver­ti­mos nues­tra ener­gía en mogo­lla nues­tra vida será una mogolla.

Tene­mos que con­cen­trar nues­tra ener­gía en superar­nos, en apren­der, en empren­der, en inno­var.  Albert Eins­tein dijo una vez que “la defi­ni­ción de la locura es hacer lo mismo una y otra vez y espe­rar un resul­tado dife­rente”.  Sigue tra­tando.  Sigue expe­ri­men­tando.  Cam­bia de enfo­que. Pero sobre todas las cosas haz el cam­bio en ti.  Mien­tras no te des por ven­cido ten­drás la opción de triunfar.

Y si todo esto te suena a ora­do­res de auto­ayuda, de esos que se ponen de moda y luego nadie escu­cha hablar más de ellos, déjame decirte que nada de esto es nuevo.  En el siglo III antes de Cristo el filó­sofo griego Vir­gi­lio acuño una frase que yo he adop­tado como norte:  “pode­mos, por­que cree­mos que podemos”.

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Un Hoyo En El Alma

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El pasado jue­ves 5 de agosto –en el pro­grama de Jorge Seijo– me pro­po­nía dis­cu­tir la fuga de talento que ha sufrido Puerto Rico durante los pasa­dos 15 ó 20 años.  Este no es ni remo­ta­mente un asunto nuevo.  El sema­na­rio “Carib­bean Busi­ness” ha venido hablando del “brain drain” que está sufriendo Puerto Rico hace más de diez años.  Pero como sola­mente el 10% de los puer­to­rri­que­ños son duchos en “el difí­cil” la mayo­ría de la gente no se ha dado ni por enterada.

Dis­cu­tir este tipo de asunto con Jorge no es fácil ya que se desatan las pasio­nes nacio­na­lis­tas y la dis­cu­sión toma un giro polí­tico.  Durante su elo­cu­ción Jorge argu­mentó que la mayo­ría de los lati­nos que emi­gran a los Esta­dos Uni­dos tie­nen por cos­tum­bre enviar reme­sas a sus parien­tes; muy en par­ti­cu­lar los her­ma­nos domi­ni­ca­nos.  Pero la reali­dad cruda es que los puer­to­rri­que­ños no hacen eso.  Lo que es peor, en muchos casos la emi­gra­ción se está dando a base de núcleos fami­lia­res ente­ros.  Es decir, matri­mo­nios, hijos y abue­los.  Así las cosas, no hay nadie  a quien enviarle reme­sas por­que se está yendo “to pájaro”.

En un artículo reciente de El Nuevo Día, que curio­sa­mente no estaba fir­mado por nadie, se arguye que los datos del censo del 2010 pro­ba­ble­mente van a refle­jar una dis­mi­nu­ción en la pobla­ción, dada la gran can­ti­dad de adul­tos jóve­nes que están aban­do­nando la Isla.  Según el demó­grafo y esta­dís­tico Raúl Figue­roa Rodrí­guez la Isla ha tenido una merma en los naci­mien­tos del 25.9% en com­pa­ra­ción con el año 2000.  Figue­roa tam­bién señala que los dece­sos en la Isla han man­te­nido un ritmo más o menos estable.

Si nos deja­mos lle­var por los datos de Figue­roa no pode­mos más que con­cluir que la pobla­ción en la Isla está enve­je­ciendo.  Es decir, que la mediana de edad está aumentando.

Lo que no men­cionó Figue­roa es que para ese mismo periodo la pobla­ción latina de Orlando, Flo­rida aumentó en un 17.5%.  Ade­más, el por ciento de per­so­nas con grado de bachi­lle­rato o más aumentó en un 28.2%.  Si par­ti­mos de la pre­misa de que la can­ti­dad de puer­to­rri­que­ños que se han mudado a la Flo­rida durante los pasa­dos 20 años ya casi llega al medio millón no sería dema­siado des­ca­be­llado supo­ner que este incre­mento en los naci­mien­tos y en tra­ba­ja­do­res con gra­dos uni­ver­si­ta­rios se debe a la ola migra­to­ria de puertorriqueños.

Es decir que los naci­mien­tos no se redu­je­ron nada.  Sen­ci­lla­mente se die­ron en la Flo­rida en lugar de en Puerto Rico.

Pero la cosa es toda­vía más seria.  El sec­tor de la pobla­ción que está emi­grando a los Esta­dos Uni­dos no se parece en nada a los “toma­te­ros” de los años 40 y 50.  En aque­lla oca­sión el gobierno “popu­lar” de Puerto Rico pro­pi­ció la emi­gra­ción de las cla­ses más pobres y menos edu­ca­das para que sir­vie­ran de peo­nes en la agri­cul­tura nor­te­ame­ri­cana y de emplea­dos no dies­tros en las fac­to­rías y los “pro­yec­tos” de Nueva York (si no sabes lo que eran los “pro­yec­tos” pre­gún­tale a cual­quier “nuyorican”).

Hoy la cosa es dis­tinta.  La Isla está per­diendo su mejor talento.  No se trata de emplea­dos de gobierno, que le die­ron la patá por causa de la Ley 7.  Se trata de pro­fe­sio­na­les que van en busca de una mejor cali­dad de vida, una mejor edu­ca­ción para sus hijos y opor­tu­ni­da­des de mejo­ra­miento pro­fe­sio­nal.  Y en ese orden.  Muchos no esta­ban des­em­plea­dos.  Sen­ci­lla­mente se asquearon.

Se can­sa­ron de la mogo­lla polí­tica.  Se can­sa­ron de los tra­que­teos.  Se har­ta­ron de la corrup­ción.  Per­die­ron la fe.  Se tor­na­ron síni­cos.  Y por eso, no miran atrás.  No le creen ni el Ave María a nin­guno de los cre­ti­nos que los enga­ña­ron des­pia­da­da­mente por déca­das.  Lle­ga­ron a rea­li­za­ción de que esta vida es corta y sólo se vive una vez.  Cómo iban a des­per­di­ciarla apos­tando al pró­ximo bus­cón, cre­yendo cuen­tos de camino y jugando con el futuro de sus hijos.

Mien­tras tanto, en la Isla, lo más bien gra­cias.  El hoyo se sigue acre­cen­tando.  La clase tra­ba­ja­dora se achica.  Los “cupo­ne­ros” van en aumento.  Los jubi­la­dos también.

El con­ti­nuo eco­nó­mico de la Isla tiene un hueco de 20 años.  Tene­mos cada vez menos niños.  Por con­si­guiente, los jóve­nes van en decenso –par­ti­cu­lar­mente los varo­nes– y las per­so­nas de la ter­cera edad viven cada vez más.

La solu­ción del gobierno:  más con­tri­bu­cio­nes.  Enu­me­rar­las huelga.  Si vives en la Isla tú sabes cuá­les son.  Pero lo que sí es impor­tante seña­lar es que la situa­ción se agrava día a día.  ¿Por qué?  Por­que para poder recau­dar hace falta gente que tra­baje.  Los pobres no apor­tan sig­ni­fi­ca­ti­va­mente al fisco por­que viven de dádi­vas del gobierno.  Por su parte, los ricos tam­poco apor­tan mucho por­que dis­po­nen de los meca­nis­mos para no pagar contribuciones.

El único que está a mer­ced del Secre­ta­rio de Hacienda es el asa­la­riado de clase media.  Pero si se nos van a otra juris­dic­ción la Isla se jode.  No hay que ser cla­ri­vi­dente para adi­vi­nar lo que va a hacer el gobierno cuando se vea con el agua al cue­llo.  Sin ánimo de ser adi­vino veo un IVU del 10% en el hori­zonte.  Tam­bién veo un aumento en la emi­gra­ción.  Es decir, mien­tras más aumente la carga con­tri­bu­tiva en la Isla más va a aumen­tar la emigración.

No va a fal­tar quien te diga que por cada puer­to­rri­queño que aban­dona la Isla llega un domi­ni­cano.  Pero la reali­dad obje­tiva es que los her­ma­nos domi­ni­ca­nos que lle­gan a Puerto Rico pro­vie­nen de cla­ses pobres y de poca edu­ca­ción.  Ade­más, muchos de ellos uti­li­zan la Isla de puente para lle­gar a Nueva York.  Si no me crees date una vuelta por Washing­ton Heights en Man­hat­tan, el que otrora fuera uno de los luga­res pre­fe­ri­dos para vivir de los bori­cuas.  Hace unos años visité Nueva York y pasé por la calle 161W donde viví de pequeño.  Del segundo piso del edi­fi­cio cuelga una inmensa ban­dera domi­ni­cana.  Parece una embajada.

No pre­tendo darle con­se­jos al gobierno de Luis For­tuño.  Des­pués de todo su plan­ti­lla de gobierno está llena de clo­nes blan­qui­tos, afei­ta­di­tos, con el pelo corto y “espe­jue­li­tos”; con títu­los del Ivy Lea­gue, que debe­rían saber de estas cosas.

Pero si puedo darle algu­nas suge­ren­cias a mis ami­gos de la indus­tria pri­vada.  No le pier­dan el ras­tro a los reti­ra­dos, por­que los van a nece­si­tar.  A medida que aumente la esca­sez de talento entre las eda­des de 25 y 45 van a tener que recu­rrir a los “tee­na­gers” de pelo blanco.

Pero la cosa no va a ser fácil.  Para estas per­so­nas no sería nego­cio tra­ba­jar para dejarlo todo en con­tri­bu­cio­nes.  El gobierno va a tener que hacer con­ce­sio­nes espe­cia­les para faci­li­tar que estas per­so­nas regre­sen a la fuerza labo­ral sin que esto repre­sente una carga con­tri­bu­tiva adi­cio­nal.  De lo con­tra­rio el hoyo seguirá creciendo.

Es decir, que los recau­dos del gobierno se van a con­ti­nuar achi­cando irres­pec­tivo de las car­gas adi­cio­na­les que se empe­ci­nen en empu­jarle a la clase tra­ba­ja­dora.  Pero no pien­ses que van a redu­cir los con­tra­tos, la jauja o la francachela.

Ven­drá una Ley 14.  Y una 21.  Y qui­zás hasta una 28.  Estas san­gui­jue­las van a seguir chu­pán­dole la san­gre al bori­cua mien­tras puedan.

Y toda­vía Jorge Seijo espera que el bori­cua mire hacia atrás cuando aban­dona a Macondo.  No es que no sea­mos patrio­tas.  Es que duele cuando es tu pro­pia gente la que te tira a mon­dongo, la que no te toma en serio, la que te hiere con el des­pre­cio y la que pre­fiere darle foro a cual­quier inmi­grante antes que a su compatriota..

Como todo pro­ceso de dete­rioro la vio­len­cia va a ir en aumento.  No es que yo la apoye, pero la entiendo.

El gobierno va a seguir empu­jando y la gente poco a poco va a empu­jar “patrás”.  No fal­tará quien los tilde de “pelús”, “revol­to­sos” y “comu­nis­tas”.  Pero a medida que aumen­ten los agra­via­dos no que­dará a quien col­mar de motes.  Todos sere­mos “pelus”.  Todos sere­mos “revol­to­sos”.  Y todos sere­mos “comu­nis­tas”.  Todos menos los blan­qui­tos de espejuelitos.

Hace años un amigo me hizo una anéc­dota de una con­ven­ción de “jue­ye­ros” que se cele­bró en una capi­tal de Amé­rica Latina.  Resulta que iban cami­nando varios lati­noa­me­ri­ca­nos y un puer­to­rri­queño obser­vando las dis­tin­tas varie­da­des de jue­yes.  Al puer­to­rri­queño le causó curio­si­dad que todas las jau­las esta­ban tapa­das menos la de Puerto Rico.

Todo el que haya visto una crianza de jue­yes sabe que se le pone una tabla de madera encima para evi­tar que los jue­yes se esca­pen.  De no hacerlo los jue­yes se suben unos sobre otros hasta alcan­zar el tope y luego se suben unos sobre otros hasta que salen todos de la jaula.

No pudiendo con­te­ner la curio­si­dad el puer­to­rri­queño pre­gunto:  ¿por qué la jaula de Puerto Rico no está tapada.  De inme­diato el guía le con­testó:  “no se preo­cupe, los jue­yes de Puerto Rico se tum­ban unos a los otros”

Ay mi amigo Jorge.  Los bori­cuas de allá no sólo no envían reme­sas, sino que tam­poco se ayu­dan entre ellos.  Ni allá ni acá.  Ese es un dato triste pero real.  Como dirían los mate­má­ti­cos es “dado”.

A nues­tra eco­no­mía se le está haciendo un hoyo cada vez más difí­cil de tapar.  Pode­mos usar los epí­te­tos que sea para refe­rir­nos a los her­ma­nos que han aban­do­nado y con­ti­nua­rán aban­do­nando la Isla o pode­mos comen­zar a bus­car soluciones.

Obvia­mente, los polí­ti­cos son parte del pro­blema.  Se han con­ver­tido en estor­bos del pro­greso.  Todos.  Como diría el jíbaro: yo no sé tu, pero yo no le creo.  A nin­guno.  Para mí son una par­tida de san­gui­jue­las que sólo se han leído un libro en la vida:  “Loo­king Out For Num­ber One”.

Y se los dice uno que le queda muy poco pelo, nunca he par­ti­ci­pado en revuel­tas de clase alguna y para des­gra­cia he votado PPD y PNP, según me han “enga­tu­zao” a lo largo de la his­to­ria.  Así que ni pelú, ni revol­toso ni comunista.

En Puerto Rico hay mucha gente inte­li­gente.  La mayo­ría está fuera del gobierno.  En mi pró­xima entrada explo­ra­re­mos algu­nas alter­na­ti­vas “no tra­di­cio­na­les” para bus­carle solu­cio­nes a este hoyo en el alma que está des­tru­yendo nues­tra sociedad.

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