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El Efecto Adverso de los “Bolones” de AT&T

Fiestas de la Calle San Sebastián

Cada vez que veo estos dos gran­des bolo­nes naranja me acuerdo de lo defi­ciente que es el ser­vi­cio de AT&T

Mi pro­fe­sor de cam­pa­ñas de rela­cio­nes públi­cas, el doc­tor Robert L. Ken­dall, cate­drá­tico emé­rito reti­rado de la Uni­ver­si­dad de Gai­nes­vi­lle, en el estado de Flo­rida, decía que la mejor manera de sacar un pro­ducto malo del mer­cado era hacién­dole una buena cam­paña.  Esta no era una idea ori­gi­nal.  Antes que él David Ogilvy lo había pos­tu­lado en su libro “Ogilvy On Advertising”.

De pri­mera inten­ción parece una con­tra­dic­ción.  Pero la expli­ca­ción es per­fec­ta­mente lógica.  Al pro­mo­ver con fuerza un pro­ducto malo, más per­so­nas se dan cuenta de que no sirve y esto ayuda a ace­le­rar su fracaso.

En los últi­mos años he estado viendo unos gran­des “bolo­nes” naranja con el logo de AT&T en acti­vi­da­des mul­ti­tu­di­na­rias alre­de­dor de la Isla.  En par­ti­cu­lar los he visto durante varios años en las Fies­tas de la Calle San Sebas­tián (en el mes de enero) y en los con­cier­tos de “La Ven­tana Al Jazz­fest” que se cele­bran el último domingo de cada mes en el par­que de  “La Ven­tana Al Mar” en el Condado.

Lo curioso es que cada vez que veo estos gran­des “bolo­nes” mi celu­lar se queda sin señal.  Nada.  Puff.  ¡Caput!!!  Sé muy bien que es impo­si­ble que exista alguna corre­la­ción téc­nica entre la falta de señal y los “bolo­nes”, pero ano­che en el con­cierto de “La Ven­tana Al Jazz­fest” hasta mi esposa me dijo “che­quea el celu­lar que ahí están los bolo­nes”.

Bueno, pues dicho y hecho.  Pasé toda la noche sin poder hacer o reci­bir una sola lla­mada.  El ser­vi­cio de data tam­poco fun­cio­naba.  Era como si estu­vié­ra­mos en un “bunker”.

La razón para este tipo de ano­ma­lía es sen­ci­lla.  La red de AT&T es floja (me estoy por­tando bien).  He estado con AT&T desde antes de que fuera AT&T.  Ori­gi­nal­mente la ope­ra­ción se lla­maba Cellu­lar One, luego Cin­gu­lar Wire­less y final­mente lle­ga­mos a AT&T.  El ser­vi­cio ori­gi­nal era bas­tante bueno.  Pero con el paso de los años ha ido de mal en peor.

En lo per­so­nal yo tengo un iPhone 3Gs.  No es el telé­fono más moderno del mundo pero tam­poco llegó a la Isla con Cris­tó­bal Colón.  Mi esposa e hijo tam­bién están con AT&T.  Nin­guno de los tres reci­bi­mos lla­ma­das den­tro de la casa.  Tene­mos que salir a la grama a coger las lla­ma­das.  Parece que se trata de algún “ser­vi­cio al aire libre” que está ven­diendo AT&T y noso­tros no nos hemos enterado.

Pero vol­va­mos a los “bolo­nes”.  Este año asistí dos días a las Fies­tas de la Calle San Sebas­tián; el jue­ves y el domingo.  Nin­guno de los días tuve señal.  El domingo, en la tarde, traté de encon­trarme con un amigo (que tam­bién tiene un iPhone) y ni por un momento logra­mos comu­ni­car­nos.  Y no creas que no sé por­qué.  La expli­ca­ción es sen­ci­lla.  El exceso de telé­fo­nos “inte­li­gen­tes” uti­li­zando voz y data a la misma vez sobre­car­gan el sis­tema.  Tra­tar de usar mi iPhone era como tener un ado­quín en la oreja.  ¡Silencio!

Ano­che suce­dió lo mismo.  Pero lo curioso es que en aque­lla plaza había ape­nas 1,000 ó 1,500 per­so­nas.  ¿Así de “tri­lilí” es el ser­vi­cio de AT&T?

Mi suge­ren­cia para esta com­pa­ñía es que revise cui­da­do­sa­mente su red.  Ya esta­mos can­sa­dos de los “celu­la­res para exte­rio­res”.  Y en el caso de los “bolo­nes”… Plissss, colo­quen repe­ti­do­res o ante­nas pro­vi­sio­na­les en aque­llos luga­res en que se cele­bren acti­vi­da­des multitudinarias.

¡Créanme, si no lo hacen los “bolo­nes” le van a tra­ba­jar en con­tra!  Si cada vez que la gente vea estos gran­des “bolo­nes” naranja se van a que­dar sin señal, la neu­ro­aso­cia­ción que van a esta­ble­cer va a ser con­tra­ria a la que uste­des desean.  No van a aso­ciar los “bolo­nes” con fiesta, ale­gría y ser­vi­cio.  Los van a aso­ciar con medio­cri­dad, moles­tia y falta de servicio.

Sé muy bien que en estas com­pa­ñías rara­mente hay comu­ni­ca­ción entre el área de inge­nie­ría de redes y el depar­ta­mento de mer­ca­deo.  Eso lo sé de pri­mera mano por­que tra­bajé durante 10 años en una de estas empre­sas.  Pero visto estric­ta­mente desde una pers­pec­tiva de comu­ni­ca­ción cor­po­ra­tiva es impor­tante pro­yec­tar una ima­gen homo­gé­nea y con­sis­tente.  No pode­mos gri­tar a toda voz que somos los mejo­res y ofre­cer un ser­vi­cio defi­ciente.  Eso lo que logra es enfu­re­cer al cliente.

Bueno, ya no hablaré más del mal ser­vi­cio de AT&T.  Es lunes y tengo otras cosas que hacer.  Tra­taré de olvi­darme de ellos.  Por lo menos hasta que tenga nue­va­mente que salir a la calle a con­tes­tar alguna llamada.

©2012, Orlando Mer­gal MA
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El autor es socio fun­da­dor de Accu­rate Com­mu­ni­ca­tions y licen­ciado en rela­cio­nes públi­cas.
Infor­ma­ción: info@accuratecommunications.com

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Arte Libre… ¿Bendición o Pesadilla?

La semana pasada habla­mos sobre los pro­yec­tos SOPA y PIPA, y de la ame­naza que pre­sen­ta­ban para el ambiente demo­crá­tico de la Inter­net.  Esta semana quiero hablar­les sobre un docu­men­tal de apro­xi­ma­da­mente hora y media de dura­ción que está arro­pando la Internet.

Se titula “Press­Pau­se­Play” y lo pue­des ver a continuación.

El docu­men­tal explica cómo la tec­no­lo­gía digi­tal —par­ti­cu­lar­mente durante los pasa­dos diez años— ha sido el ele­mento libe­ra­dor que ha per­mi­tido que artis­tas de todo tipo pue­dan difun­dir su obra sin la nece­si­dad de inter­me­dia­rios.  Algo que quie­ren evi­tar —a como de lugar— los pro­pul­so­res de SOPAPIPA.

El docu­men­tal reúne algu­nas de las men­tes más pri­vi­le­gia­das del mundo de la música, el espec­táculo, el cine y el mer­ca­deo. Entre estos: el gurú esta­dou­ni­dense del mer­ca­deo Seth Godin, el mogúl esta­dou­ni­dense de la tec­no­lo­gía Sean Par­ker, el músico y com­po­si­tor islan­dés Ola­fur Arnalds, el músico y fotó­grafo esta­dou­ni­dense Richard Mel­vi­lle Hall, mejor cono­cido por su nom­bre artís­tico de Moby, y dece­nas de exper­tos y artistas.

Según plan­tean estos exper­tos, la tec­no­lo­gía no es más que una herra­mienta en cons­tante evo­lu­ción que sirve para darle alas a la crea­ti­vi­dad del ser humano.  El pro­duc­tor de con­te­nido se vale de esta herra­mienta para mol­dearla a su antojo y darle rienda suelta a sus ideas.  Sin embargo, dema­siada tec­no­lo­gía pro­pi­cia un alto nivel de caco­fo­nía que desem­boca en la mediocridad.

De repente todos los con­jun­tos comien­zan a sonar igual, el arte grá­fico se torna repe­ti­tivo y comen­za­mos a ver los mis­mos efec­tos en cada video.  ¿Por qué?  Por­que es fácil.  Por­que es barato.  Por­que está al alcance de cual­quiera.  Cuando eso sucede el ciclo regresa al prin­ci­pio y lo impor­tante comienza nue­va­mente a ser la idea.

Según Seth Godin el con­cepto de indus­tria­li­zar el arte fue un fenó­meno del siglo 20.  Antes de eso el artista pro­du­cía una obra con el inte­rés pri­mor­dial de expre­sar una idea.  Aque­llos que eran ver­da­de­ra­mente bue­nos gana­ban fama y for­tuna; a veces.  A los medio­cres los fil­traba el pro­ceso mismo.

Hoy en día cual­quiera se hace lla­mar artista.  Pro­du­ci­mos obras per­fec­tas.  Las ajus­ta­mos y afi­na­mos “bit por bit” hasta que le arran­ca­mos todo hálito de vida.  La hones­ti­dad, la emo­ción y las ideas las reem­pla­za­mos con uni­for­mi­dad y conformidad.

¿Por qué?  Por­que “la indus­tria” lo pre­fiere así. El obje­tivo es crear un “pro­ducto” que sea repli­ca­ble y mer­ca­dea­ble.  Al con­cen­trar la mayor parte del esfuerzo en ”el pro­ceso”, la mayo­ría de la ganan­cia se queda en manos de los due­ños de ese pro­ceso, y no en manos del artista.

La pro­pa­ga­ción de la tec­no­lo­gía digi­tal llegó para libe­ra­li­zar la crea­ción artís­tica.  Es cierto que con esa liber­tad ha aumen­tado con­si­de­ra­ble­mente el “ruido”.  Tam­bién es cierto que da más tra­bajo que nunca sepa­rar la paja del grano.  Pero no es menos cierto que en todas par­tes del pla­neta hay millo­nes de artis­tas en cier­nes —en todas las dis­ci­pli­nas— pro­du­ciendo todo tipo de obras por una frac­ción de lo que le hubiera cos­tado hace 10 años.

Ya no están obli­ga­dos a pagar el “peaje” que antaño le impo­nían los empo­rios del arte.  Los artis­tas de hoy publi­can sus tra­ba­jos en la Inter­net para con­sumo del pla­neta entero.

Final­mente, si en algo coin­ci­den todos los entre­vis­ta­dos es en que el mundo del arte está en plena evo­lu­ción.  Las mane­ras de “mone­ti­zar” ese nuevo modelo toda­vía están en desa­rro­llo.  Y por supuesto, los defen­so­res del modelo ante­rior se están afe­rrando con uñas y dien­tes a los para­dig­mas anteriores.

Tam­bién coin­ci­den en que la moneda franca den­tro de este nuevo esce­na­rio es la idea.  La tec­no­lo­gía no es más que un mero acci­dente.  El cin­cel de antaño ha sido reem­pla­zado por el rayo láser de hoy.  Y ese a su vez será reem­pla­zado por el “no se qué” del mañana.

©2012, Orlando Mer­gal MA
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El autor es socio fun­da­dor de Accu­rate Com­mu­ni­ca­tions y licen­ciado en rela­cio­nes públi­cas.
Infor­ma­ción: info@accuratecommunications.com

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¡El Copyright Apesta!

Regis­trar tus obras ori­gi­na­les de autor y echar el dinero a la basura es exac­ta­mente lo mismo. El Copy­right Apesta. El ser­vi­cio está roto. ¡No sirve!

Si eres bueno(a) pro­du­ciendo con­te­nido —cual­quier tipo de con­te­nido— enton­ces pro­ba­ble­mente has oído hablar de la Ofi­cina de Dere­chos de Autor de los Esta­dos Uni­dos.  Bueno, pues no me pro­pongo expli­carte lo que es, por­que —para eso— exis­ten una gran varie­dad de libros que pue­des obte­ner en Ama­zon y apren­der por tu cuenta.  Pero, lo que sí voy a decirte es que te ECONOMICES EL DINERO.

¡Sen­ci­lla­mente no fun­ciona!  ¡Apes­tan en lo que hacen!!!

He sido un pro­duc­tor de con­te­nido por 22 años.  Pro­duzco video, audio, mate­rial escrito, foto­gra­fías y con­te­nido para la Inter­net en una varie­dad de formas.

Como tú, aprendí que si uno pro­duce una obra ori­gi­nal de autor —como le lla­man en la ley— y no la regis­tra con la Ofi­cina de Dere­chos de Autor de los Esta­dos Uni­dos, enton­ces no puede ir a la corte a exi­gir daños en metá­lico en caso de una vio­la­ción de dere­chos de autor.

Puesto en pala­bras lla­nas, si no regis­tras la obra nin­gún abo­gado va a estar dis­puesto a lle­var el caso.

Lo gra­cioso es que si la regis­tras tam­poco vas a lograr nada.  ¿Por qué?  ¡Por­que los emplea­dos de la Ofi­cina de Dere­chos de Autor son unos incompetentes!

Las últi­mas cua­tro regis­tra­cio­nes que envié sen­ci­lla­mente des­a­pa­re­cie­ron.  ¡Se esfu­ma­ron!  ¡Puff!  ¡Dos­cien­tos dóla­res en gas­tos de regis­tra­ción se fue­ron directo a la basura!  ¿Por qué?  ¡Por­que jamás recibí los cer­ti­fi­ca­dos de registración!

Darle segui­miento por escrito es botar más dinero.  Sen­ci­lla­mente no con­tes­tan.  ¿Con­fir­ma­ción de entrega?  Olví­dalo.  ¿Acuse de recibo?  ¡No me hagas reír!  La tar­je­tita verde te va a lle­gar.  Claro que sí.  Pero eso es todo lo que vas a reci­bir.  ¡Demo­nios, ni siquiera fir­man la mal­dita tarjeta!

He espe­rado casi dos años.  De hecho, he pen­sado hasta en refe­rir el caso direc­ta­mente a la Casa Blanca.  Pero enton­ces lle­gué a la rea­li­za­ción de que el pre­si­dente anda en cam­paña, así que pro­ba­ble­mente no me va a con­tes­tar tampoco.

Así que aquí está mi con­sejo.  Eco­no­mí­zate el dolor de cabeza y el dinero.  ¡El Copy­right Apesta!  Claro, la idea suena bien en papel.  Pero es una pér­dida de tiempo y dinero.  Al igual que otras ofi­ci­nas del gobierno está descalabrada.

Ade­más, pro­ba­ble­mente ni te vas a ente­rar cuando te pira­teen un tra­bajo.  Así que lo mejor es hacer como decía la can­ción “don’t worry, be happy”.

©2012, Orlando Mergal

PD: Gene­ral­mente pongo una marca de Copy­right al final de mis artícu­los espe­rando que no los copien sin auto­ri­za­ción.  Pero en el caso de este doy per­miso para que lo publi­quen en cuan­tos luga­res quie­ran.  Esta gente son unos inep­tos.  Rie­guen la voz.

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La Verdadera Controversia en Torno a SOPAPIPA

Mien­tras la comu­ni­dad de Inter­net se man­tenga vigi­lante medi­das como SOPA y PIPA per­ma­ne­ce­rán bien muertas.

 

 

Mucho se ha hablado en días recien­tes sobre la cons­ter­na­ción cau­sada por los pro­yec­tos SOPA (Stop Online Piracy Act) y PIPA (Pro­tect IP Act) pre­sen­ta­dos en la Cámara de Repre­sen­tan­tes y en el Senado de los Esta­dos Uni­dos res­pec­ti­va­mente.  Casi todos se han con­cen­trado en los pode­res res­tric­ti­vos que le darían estas medi­das al gobierno fede­ral sobre el trán­sito libre de infor­ma­ción a tra­vés de la Inter­net.  Pero pocos han puesto el dedo sobre la ver­da­dera raíz de la controversia.

Afor­tu­na­da­mente el revuelo cau­sado por estas medi­das ha sido tanto que muchos de sus pro­mo­to­res han deci­dido reti­rar su res­paldo.  Así las cosas, el 18 de enero de 2012 el por­ta­voz de la mayo­ría en el senado Harry Reid anun­ció la pos­po­si­ción inde­fi­nida de PIPA y el 20 de enero el repre­sen­tante repu­bli­cano por el estado de Texas, Lamar Smith, anun­ció la pos­po­si­ción de SOPA.

Obvia­mente los intere­ses detrás de estas medi­das —mayor­mente las casas dis­que­ras y los estu­dios de cine nor­te­ame­ri­ca­nos— pro­me­tie­ron que con­ti­nua­rán impul­sán­do­las.  Pero el costo polí­tico de darle paso parece ser tanto que ha hecho tem­blar tanto a sena­do­res como a representantes.

Como crea­dor de con­te­nido no puedo más que estar a favor —en prin­ci­pio— con cual­quier medida que esta­blezca sal­va­guar­das para los dere­chos de autor.  Y estoy seguro de que la mayo­ría de los entes serios que hacen de la Inter­net su radio de acción están de acuerdo conmigo.

Pero lo que no puede per­mi­tirse es que los intere­ses eco­nó­mi­cos de estos gran­des empo­rios se uti­li­cen como punta de lanza para lisiar la Inter­net y aplas­tar a los sec­to­res disidentes.

En su forma ori­gi­nal estos pro­yec­tos le daban al gobierno el poder de “sacar del aire” a cual­quier página de Inter­net con sólo inter­cep­tarla a nivel de DNS.  Pero lo que es peor, bas­taba con que mediara una acu­sa­ción del uso ile­gal de mate­rial pro­te­gido para que se pusiera en prác­tica dicha des­co­ne­xión.  En otras pala­bras, el pre­cepto básico era que la parte “ofen­sora” era “cul­pa­ble hasta que pro­bara lo contrario”.

El DNS o “domain name sys­tem” es un sis­tema de nomen­cla­tura jerár­quica que con­vierte las direc­cio­nes de Inter­net al sis­tema numé­rico de IP que hace fun­cio­nar la Inter­net.  Por ejem­plo, cuando usted escribe www.amazon.com en su nave­ga­dor el sis­tema de DNS lo con­vierte a 72.21.194.1 y le envía a la página de Ama­zon.  En otras pala­bras, por cada direc­ción de Inter­net exis­ten una o varias direc­cio­nes de IP.  Y el sis­tema de DNS es el que se encarga en tra­du­cir de una a la otra en frac­cio­nes de segundos.

SOPA y PIPA le hubie­ran dado la auto­ri­dad al gobierno de blo­quear direc­cio­nes de Inter­net a nivel de DNS soco­lor de que exis­tie­ran vio­la­cio­nes de dere­chos de autor.

¿Por qué se detu­vie­ron ver­da­de­ra­mente estas medidas?

Al ana­li­zar este asunto en su fondo encon­tra­mos que en reali­dad se trata de una lucha de cla­ses.  Por un lado están los gran­des empo­rios eco­nó­mi­cos (del cine y la música) y por el otro está el ciu­da­dano común que ha encon­trado en la Inter­net un foro abierto en el que ejer­ci­tar ple­na­mente su liber­tad de expre­sión.  El pro­blema es que los sena­do­res y repre­sen­tan­tes que ten­drían que apro­bar dichas medi­das van a elec­ción cada dos años.  En el caso de los sena­do­res su tér­mino es de seis años pero se eli­gen en ter­cios de manera esca­lo­nada cada dos años.  En el caso de los repre­sen­tan­tes a la cámara su tér­mino es de sólo dos años.

Obvia­mente los gran­des intere­ses mue­ven millo­nes de dóla­res en cabil­de­ros para pro­pul­sar estas medi­das pero al polí­tico le preo­cupa más el voto del ciu­da­dano común, que en última ins­tan­cia es el que lo eleva a su puesto.

¿Quie­res ver el poder del ciu­da­dano común en acción?  Fíjate como —de bue­nas a pri­me­ras— la mayo­ría del los polí­ti­cos están “sacando la cara” en las redes socia­les.  ¿Tú crees que es por­que le gusta?  A muchos los horro­riza.  Pero lo hacen por­que ahí es que está la gente.

Y ese poder seño­res, si lo supié­ra­mos usar correc­ta­mente, nos ayu­da­ría a mejo­rar muchas cosas en nues­tro país.

©2012, Orlando Mergal

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Se acabaron las “Crismas”

Toda­vía que­dan dos días. Ven y dis­fruta de la Navi­dad al estilo “boricua”.

Puerto Rico es un sitio como nin­guno.  Tene­mos todo tipo de pro­ble­mas.  La eco­no­mía está en el piso, la deuda pública está en el cielo, la corrup­ción nos ahoga y el cri­men nos arropa.  Aún así el bori­cua encuen­tra cómo cele­brar en medio de la adver­si­dad y el caos.

¡Cele­bra­mos en grande!  ¡Todo el año!  No nos per­de­mos ni un baile de muñe­cas.  Y cuando llega la Navi­dad… ¡mi madre, nos coge­mos seis sema­nas para sacar las puer­tas por la ven­ta­nas!  Comen­za­mos con “el pavo” y ter­mi­na­mos en las Fies­tas de la Calle San Sebastián.

Esta semana cele­bra­mos esas tra­di­cio­na­les fies­tas.  ¡De hecho, al momento de publi­car esta entrada toda­vía el “pari” sigue!

El pasado jue­ves 12 de enero —como todos los años— me di una vuel­te­cita por “la SanSe” —como le dice ahora la juven­tud— para ejer­ci­tar el obtu­ra­dor.  Toda­vía estoy pro­ce­sando lo que tiré y mañana pienso regre­sar a cubrir nue­va­mente la “comparsa”.

Sin embargo —a modo de regalo de Navi­dad— pensé que le daría una pri­mi­cia de mis fotos de este año a los lec­to­res lea­les de Pica­di­llo, antes de que pasen a inte­grar mi colec­ción per­ma­nente en Puerto Rico Pho­to­graphy.

Espero que le gusten.

©2012, Orlando Mergal

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7 Maneras De Usar Video En Tu Página de Internet

Según un estu­dio reciente los puer­to­rri­que­ños dedi­can más tiempo a nave­gar la Inter­net que a ver televisión.

Pre­gún­tale a cual­quier experto en asun­tos de Inter­net y te va a decir que el fac­tor número uno que ha impul­sado el cre­ci­miento de la Inter­net en los últi­mos 5 años ha sido el video digi­tal.  Según las pro­pias esta­dís­ti­cas publi­ca­das por You­Tube todos los días los usua­rios de este ser­vi­cio suben más 48 horas de video a sus ser­vi­do­res y ven sobre 3 billo­nes de video­clips a nivel mundial.

Des­afor­tu­na­da­mente esas mis­mas esta­dís­ti­cas nos dicen que más de 70% del trá­fico de You­Tube pro­viene de fuera de los Esta­dos Uni­dos.  Tam­bién nos dicen que mone­ti­zan dicho trá­fico.  ¿Qué quiere decir eso?  Quiere decir que colo­can anun­cios comer­cia­les —muchas veces de com­pe­ti­do­res— sobre los videos que suben sus usuarios.

Obvia­mente, You­Tube es un nego­cio como cual­quier otro.  Y no colo­can videos de manera gra­tuita en la Inter­net por­que ten­gan un gran cora­zón.  Lo hacen por­que la demanda por video ha ido cre­ciendo de manera meteó­rica y ese trá­fico les repre­senta dinero; muuuuu­cho dinero.

Afor­tu­na­da­mente hay otras mane­ras de capi­ta­li­zar sobre el fenó­meno del video sin que tus com­pe­ti­do­res se bene­fi­cien de tus esfuer­zos.  Un ejem­plo de esto es nues­tro ser­vi­cio de Video Al MinutoVideo Al Minuto es un ser­vi­cio mediante el cual pro­du­ci­mos videos cor­tos que pue­des colo­car en tu página de Inter­net, enla­zar­los con cada correo elec­tró­nico que envíes y con tus tar­je­tas de presentación.

Ade­más, nos encar­ga­mos de todos los aspec­tos de pro­duc­ción y los ser­vi­mos desde nues­tro pro­pio ser­vi­dor —por un año— sin costo adi­cio­nal.  Es decir, pagas por pro­du­cir el video y pero no por colo­carlo en la Internet.

Exis­ten muchas mane­ras de sacarle par­tido a un video de Video Al Minuto.  Pero en este artículo vamos a ver sola­mente siete:

  1. Para impul­sar tu marca – El tér­mino “bran­ding” se ha puesto de moda entre los exper­tos en mer­ca­deo y publi­ci­dad.  Se trata del ejer­ci­cio de exal­tar una serie de carac­te­rís­ti­cas para que el público las aso­cie con nues­tro pro­ducto o ser­vi­cio.  Des­afor­tu­na­da­mente un video mal hecho puede lograr el efecto opuesto.  No basta con colo­car nues­tro logo a lo largo del pro­grama (común­mente cono­cido como un “bug”).  Todos los aspec­tos de nues­tra pro­duc­ción tie­nen que refor­zar un men­saje cen­tral pre­de­ter­mi­nado.  Por lo tanto, la cali­dad de la pro­duc­ción y la expe­rien­cia de la com­pa­ñía que pro­duzca el pro­grama son ele­men­tos claves.
  2. Para lograr un efecto viru­lento – El tér­mino “viral mar­ke­ting” se refiere a aque­llos pocos videos que se rie­gan como la pól­vora a tra­vés de las redes socia­les.  Muchas veces estos clips son de índole cómica.  ¡Pero cui­dado!  Como dice el come­diante nor­te­ame­ri­cano Jay Leno “hacer reír es un nego­cio serio”.  Hay una línea muy fina entre la come­dia y la cha­ba­ca­ne­ría.  Y si la cru­za­mos, enaje­na­re­mos a la misma audien­cia que pre­ten­de­mos atraer.  Otras mane­ras —menos ries­go­sas— de lograr un efecto viru­lento es mediante la curio­si­dad.  ¿Quie­res ver un ejem­plo?  Ve a tu bus­ca­dor de Goo­gle y escribe las pala­bras “will it blend?” en la ven­ta­ni­lla de bús­queda.  De seguro vas a encon­trar un video del mismo nom­bre en el que este par de “cien­tí­fi­cos” ponen a prueba la dura­bi­li­dad de una licua­dora moliendo todo tipo de obje­tos insó­li­tos como mar­ca­do­res, tuer­cas, iPods, bolí­gra­fos y dece­nas de cosas más.  La com­pa­ñía ven­dió millo­nes de licua­do­ras con este sólo comer­cial y ni siquiera lo colo­ca­ron en la tele­vi­sión.  Eso es “viral marketing”.
  3. Demos­tra­cio­nes y eva­lua­cio­nes – Hoy en día la gente con­sulta la Inter­net antes de com­prar cual­quier cosa.  Aún cuando la com­pra se realice en una tienda con­ven­cio­nal el pri­mer paso es bus­car opcio­nes a tra­vés de la Inter­net. Si tu empresa vende aspi­ra­do­ras marca ABC no mal­gas­tes tu esfuerzo en con­ven­cer al visi­tante de que tu empresa es la mejor.  Eso es lo mismo que van a hacer tus com­pe­ti­do­res.  Mejor con­cén­trate en expli­carle las ven­ta­jas de la aspi­ra­dora, cómo com­para con las de otros fabri­can­tes, por qué es mejor, los mode­los que tie­nes dis­po­ni­bles y al final háblale de las ven­ta­jas par­ti­cu­la­res de com­prarla a tra­vés de tu compañía.
  4. Adies­tra­miento – Los seres huma­nos apren­den de muchas mane­ras.  Unos apren­de­mos leyendo, otros escu­chando y toda­vía otros mirando.  El video com­bina todos estos sen­ti­dos.  Pode­mos com­bi­nar texto, audio, ejem­plos y hasta tes­ti­mo­nios de clien­tes satis­fe­chos en un pro­grama corto y efec­tivo.  Ade­más, sirve para pro­mo­ver nues­tra marca, aumen­tar nues­tra cre­di­bi­li­dad y ganar la buena volun­tad del posi­ble cliente.
  5. La cre­di­bi­li­dad adi­cio­nal que nos pro­por­ciona  un “Blog” – No es casua­li­dad que Goo­gle y los demás bus­ca­do­res le den trato pre­fe­ren­cial a la infor­ma­ción con­te­nida en los “blogs”.  Muy en par­ti­cu­lar a aque­llos crea­dos en Word­Press como el que estás leyendo ahora.  Todos estos bus­ca­do­res fun­cio­nan a base de un sis­tema de ara­ñas (robots ciber­né­ti­cos) que reco­rren la Inter­net dia­ria­mente en busca de con­te­nido fresco y rele­vante. ¿Y dónde sue­len encon­trar ese con­te­nido?  Lo adi­vi­naste.  En los “blogs”.  Tener un “blog” requiere cono­ci­miento.  Hay que tener la des­treza y la dis­ci­plina para pro­du­cir entra­das de cali­dad con­sis­ten­te­mente.  De lo con­tra­rio las ara­ñas deja­rán de visi­tar­nos.  Para más infor­ma­ción sobre este tema de sugiero nues­tras entra­das “Sin­te­nido” y “¿No Le Gusta Escri­bir? Con­trate Un Fans­tasma”.
  6. Noti­cias – ¿Tie­nes cosas que con­tar sobre tu com­pa­ñía?  Por qué no crear una página de noti­cias y colo­car videos cor­tos perió­di­ca­mente.  Enfó­ca­los desde la pers­pec­tiva del cliente.  ¿Cómo esta noti­cia le bene­fi­cia a el/ella?  Des­pués de un rato ven­drán por tu página de su pro­pia iniciativa.
  7. Pre­sen­ta­cio­nes – ¿Te pasas los días con­tes­tando las mis­mas pre­gun­tas?  Por qué no crear una serie de videos cor­tos con las con­tes­ta­cio­nes a las pre­gun­tas más comu­nes.  No quiere decir que man­des a la gente a la página en lugar de aten­der sus dudas.  Pero, ¿acaso no es lógico pen­sar que si de todos modos visi­tan tu página antes de lla­mar pue­den tam­bién acla­rar sus dudas?

Hay una razón muy sen­ci­lla por la que el video ha tenido tanto auge en los últi­mos años.  A la mayo­ría de la gente no le gusta leer.  Esto es espe­cial­mente cierto en Puerto Rico.  Ade­más, la forma atro­pe­llada en la que vivi­mos hoy en día no nos deja un minuto libre.



Pero lo más curioso de todo es que hacerle la vida fácil al cliente nos bene­fi­cia más a noso­tros que al mismo cliente.  ¿Por qué?  Por­que la gente com­pra de aque­llos que le sim­pa­ti­zan y le ins­pi­ran con­fianza.  Y eso no lo digo yo.  Lo dijo el reve­rendo Nor­man Vin­cent Peale, uno de los exper­tos en con­ducta humana más des­ta­ca­dos de la historia.

©2012, Orlando Mergal

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Los Negocios A La Velocidad De Un Clic

Tus clien­tes lle­gan a ti con un clic y se van con otro. El tiempo que per­ma­nez­can en tu página va a depen­der de que tu con­te­nido sea fresco, cons­tante y relevante.

¿Eres dueño o dueña de un nego­cio?  ¿Tie­nes una página de Inter­net?  ¿Te gus­ta­ría hacerle un solo cam­bio que mejore su efec­ti­vi­dad dra­má­ti­ca­mente?  Es sen­ci­llo…  No es fácil, pero es sen­ci­llo. Sólo tie­nes que con­tes­tar una pre­gunta: ¿cuál es el foco de aten­ción de tu página?  Si la con­tes­ta­ción es YO (claro, tra­tán­dose de ti) ahí está el problema.

Hoy en día la mayo­ría de las pági­nas de Inter­net pare­cen galle­ti­tas; cor­ta­das todas por el mismo molde.  Tie­nen una página de inicio, varias sobre pro­duc­tos y ser­vi­cios, qui­zás alguna de tes­ti­mo­nios y la con­sa­bida página de con­tacto.  Todas hablan de lo gran­diosa que es la empresa, uti­li­zan pala­bras tri­lla­das saca­das del más reciente “bes­tse­ller” de nego­cios y pro­me­ten solu­cio­nes “a la carta”.  ¿Y?

Por su parte el inter­nauta se ha tor­nado cada vez más cínico.  Pasea de página en página sin creer casi nada de lo que lee.  Des­pués de todo casi todas pro­me­ten bási­ca­mente lo mismo.

Los bus­ca­do­res como Goo­gle, Bing y Yahoo cono­cen de este fenó­meno.  Por eso le dan muy poca impor­tan­cia a este tipo de página.  Hasta tie­nen un tér­mino para des­cri­bir el fenó­meno.  Le lla­man rele­van­cia.  Si tu página no habla más que de ti y de lo gran­diosa que es tu com­pa­ñía los bus­ca­do­res la van a colo­car bien reza­gada en los SERPs (search engine result pages).

Enton­ces, ¿cuál es la solu­ción?  ¿Cómo pode­mos colo­car nues­tra página entre las pri­me­ras de Goo­gle sin gas­tar una millo­nada en anun­cios?  La pre­gunta se con­testa con una sola pala­bra: contenido.

En el pasado ya he tocado este tema varias veces.  La más reciente fue en mi entrada del 14 de agosto del 2011 titu­lada: “Sin­te­nido”.  Esta vez quiero darte un ejem­plo de la vida real para que veas este prin­ci­pio en acción.

El pasado 16 de diciem­bre publi­qué una entrada titu­lada “El Duende Bori­cua” en la que hablaba sobre un video publi­cado en You­Tube en el que se paro­dia al empleado público puertorriqueño.

El video fue creado por otra per­sona y mi pos­tura sobre el asunto real­mente no viene al caso.  Lo que sí es rele­vante es que al momento de publi­carse esta entrada mi colo­ca­ción en Goo­gle era la número tres y el video ori­gi­nal estaba en la número cinco.  Es decir que mi entrada se colocó más arriba en Goo­gle que el pro­pio video que dio lugar a que la escri­biera.  Ah, ¿y sabes qué?  Todo esto suce­dió como en 15 minutos.

¿Cómo se logra eso?  Con­te­nido.  La entrada en mi blog se colocó más arriba que el video ori­gi­nal por­que con­tiene el video ori­gi­nal más texto escrito de una manera muy par­ti­cu­lar para que los robots de los bus­ca­do­res lo reco­jan y le asig­nen una buena colo­ca­ción.  ¡Dicho en el argot de la Inter­net está OPTIMIZADO!

Pero la cosa va un poco más allá que eso.  El artículo ocupa el ter­cer puesto cuando la per­sona escribe “el duende bori­cua” en el enca­si­llado de bús­queda de Goo­gle.  ¿Por qué?  Por­que #1 eso es lo que está bus­cando y #2 se trata de con­te­nido “fresco”.  De aquí a un mes es posi­ble que no suceda lo mismo.

Cuando nues­tra página de Inter­net no es más que un “bro­chure” en el que habla­mos ince­san­te­mente sobre nues­tra empresa los robots de los bus­ca­do­res le res­tan rele­van­cia y la colo­can más abajo en los resul­ta­dos.  A veces “más abajo” sig­ni­fica 3 ó 4 pági­nas más atrás.  Y eso, y no apa­re­cer, es bási­ca­mente lo mismo.

¿Por qué?  Por­que el nivel de pacien­cia de los inter­nau­tas cada vez es más limi­tado.  Las per­so­nas escri­ben un tér­mino de bús­queda y miran los resul­ta­dos de la pri­mera página; y qui­zás los de la segunda.  ¡Si tu página está luego de ahí NO EXISTE!

Ahora, ¿cuál es la clave para man­te­ner­nos arriba en los bus­ca­do­res?  Con­te­nido fresco, cons­tante y relevante.

Supon­ga­mos que tu nego­cio es un salón de acti­vi­da­des.  ¿Real­mente pien­sas que una página que cante loas a lo espec­ta­cu­la­res que son tus faci­li­da­des te va a ayu­dar?  ¿Crees que a alguien le interesa que tu ser­vi­cio sea el mejor del mundo o que tus pre­cios sean los más bara­tos?  ¿Acaso no crees que eso mismo es lo que van a  decir tus com­pe­ti­do­res en sus res­pec­ti­vas páginas?

La clave hoy en día es man­te­ner­nos pro­du­ciendo con­te­nido fresco, cons­tante y rele­vante para colo­car­nos lo más alto posi­ble en los bus­ca­do­res y que nues­tros posi­bles clien­tes nos “des­cu­bran”.  No es lo mismo decirle a la gente lo gran­dio­sos que somos que rega­larle infor­ma­ción valiosa y que sean ellos los que nos “des­cu­bran” a tra­vés de esa información.

Tome­mos por ejem­plo el salón de acti­vi­da­des que men­cioné hace un par de párra­fos atrás.  ¿Por qué no incluir una gale­ría en su página con fotos de cada evento que se cele­bre allí?  Los jóve­nes que se casan gene­ral­mente tie­nen un círculo de ami­gos que incluye a gente que está en la edad de casarse.  Lo mismo sucede con las quin­cea­ñe­ras. Viendo las fotos verán los salo­nes, la deco­ra­ción, el ambiente y las demás ame­ni­da­des del evento.  Nadie le va a decir lo gran­dio­sas que son.  Lo van a ver con sus pro­pios ojos.  ¿Y qué crees que va a pasar?  Van a lla­mar a sus ami­gos (los que se casa­ron) y le van a pre­gun­tar.  Si las fotos son bue­nas le van a pre­gun­tar quién fue el fotó­grafo.  Si la deco­ra­ción es her­mosa le van a pre­gun­tar quién fue el deco­ra­dor.  Y si todo lo coor­di­na­ron en un solo lugar le van a pre­gun­tar también.

¿Cuál es la dife­ren­cia?  Ya no vas a ser tú hablando de ti.  Van a ser sus ami­gos.  ¿A quién crees que le van a creer más.

Ese es sólo un ejem­plo.  Tome­mos otros.  Ima­gina publi­car un blog en el que toques todo tipo de temas sobre la cele­bra­ción de even­tos.  No vas a hablar de ti.  Vas a ofre­cer ver­da­dera infor­ma­ción que sea útil para el cliente.  Por ejemplo:

  • Cómo esco­ger a un florista
  • Cómo esco­ger un fotógrafo
  • Cómo esco­ger un ser­vi­cio de sonido
  • Cómo esco­ger un ser­vi­cio de limosina
  • Cómo esco­ger un sastre
  • Cómo esco­ger una modista
  • Cómo esco­ger un ser­vi­cio de “catering”
  • Medi­das de segu­ri­dad en even­tos especiales
  • Los dis­tin­tos tipos de invi­ta­cio­nes que hay en el mercado
  • Cuá­les son los mejo­res días para cele­brar cada tipo de evento
  • Opcio­nes para cele­brar la luna de miel
  • Cómo man­te­ner el con­trol de gas­tos en un evento
  • Y miles de temas más.

Cada uno de estos temas tiene múl­ti­ples ver­tien­tes.  Pode­mos incluir fotos, videos, ilus­tra­cio­nes y hasta entre­vis­tas con clien­tes satis­fe­chos que cuen­ten sus experiencias.

¿Y qué crees que va a pasar?  Tu colo­ca­ción en los bus­ca­do­res va a subir como la espuma.  ¿Por qué?  Por­que eso es lo que bus­can las per­so­nas que van a cele­brar even­tos especiales.

Ellos no son exper­tos en estas cosas.  De hecho, pro­ba­ble­mente es la pri­mera vez que cum­plen 15 años o que cele­bran su boda.  Por eso tie­nen todo tipo de dudas.  ¿Y dónde busca infor­ma­ción la juven­tud de hoy?  En la Inter­net.  ¿Y cómo la bus­can?  Escri­ben el tér­mino de bús­queda en Google.

Ellos no quie­ren que le hables de ti.  Ellos quie­ren saber cómo esco­ger un fotó­grafo, un cate­ring, un flo­rista, un sas­tre, una modista o un ser­vi­cio de limo­si­nas.  Quie­ren infor­ma­ción.  Y si cada vez que bus­can infor­ma­ción te encuen­tran a ti ¿a quién van a lla­mar cuando estén lis­tos para comprar?

Qui­zás pen­sa­rás “pero yo no soy bueno escri­biendo” o “no soy bueno en estas cosas de Inter­net”.  Enton­ces te reco­miendo que leas mi entrada del 3 de junio de 2011 titu­lada “¿No Le Gusta Escri­bir?, Con­trate Un Fan­tasma”.

Escri­bir es una des­treza que cada vez esca­sea más en Puerto Rico.  ¿Por qué?  Por­que el puer­to­rri­queño no lee.  Y des­afor­tu­na­da­mente la única manera de apren­der a escri­bir es leyendo.  Y para com­pli­car la cosa toda­vía más escri­bir para la red es muy dis­tinto a escri­bir para el papel.  Por eso, si quie­res que tu estra­te­gia de medios “online” sea exi­tosa con­trata a un redac­tor profesional.

Final­mente hay una reali­dad que está arro­pando la Inter­net.  El video hace la dife­ren­cia.  Toda­vía nece­si­ta­mos texto para que los robots de los bus­ca­do­res le den una buena colo­ca­ción a nues­tras entra­das pero la gente espera video.  ¿Por qué?  Por­que el video apela a muchí­si­mos más sen­ti­dos que el texto.

Con el texto pode­mos decirle a alguien cómo hacer algo.  Con video se lo pode­mos mos­trar.  Pero hay más.  Tam­bién ve nues­tras faci­li­da­des, la cali­dad de nues­tros pro­duc­tos y hasta a clien­tes satis­fe­chos uti­li­zando nues­tro pro­ducto o ser­vi­cio.  En otras pala­bras nos da credibilidad.

Podría estar horas escri­biendo sobre las dis­tin­tas mane­ras de man­te­ner­nos al frente del cliente.  Pero una cosa es segura.  Ya no basta con tener una página de Inter­net.  Eso es como decir que tene­mos una máquina de fax.

La clave en un mundo cada vez más com­pe­tido es man­te­ner­nos pre­sen­tes en todo momento en la mente del cliente.  Ese es un tra­bajo de tiempo com­pleto.  Eso es lo que hace­mos los comu­ni­ca­do­res profesionales.

Recuerda, el cliente llega a tu página con un clic y con otro se va.  El tiempo que trans­cu­rra entre el pri­mer clic y el último va a depen­der de que el con­te­nido de tu página satis­faga sus intere­ses, no los tuyos.

©2012, Orlando Mergal

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¿Se te dañó el disco duro? ¡Horror!

No espe­res a que te suceda. Pro­tege tu data valiosa ahora.

Todos hemos escu­chado los cuen­tos.  A fulano se le dañó el disco duro y per­dió todo lo que había en su compu­tadora.  A fulana le roba­ron la lap­top y per­dió todas las fotos de sus hijos.  Los cuen­tos de horror y dolor no pare­cen acabar.

¿Y qué hay del pro­duc­tor de video digi­tal —como yo— al que se le daña un disco duro con un pro­yecto a punto de ter­mi­nar?  ¿O con uno ter­mi­nado pero de valor his­tó­rico incal­cu­la­ble?  ¿Qué le dice al cliente?  ¿En qué agu­jero mete la cabeza?

Hace unos días te hablé sobre lo efí­me­ros que han resul­tado los dis­tin­tos medios que hemos visto durante los últi­mos 60 años.  Algu­nos de uste­des ni siquiera habrán visto muchos de ellos.

Vamos a ver.  ¿Sabes lo que era un car­tu­cho “8 Track”?  ¿Has visto un “mini­disc” o un car­tu­cho DLT?  ¿Alguna vez tuviste un plato Syquest en tus manos o un floppy de 5 1/2? Tie­nes pelí­cu­las de tus hijos en VHS, 8mm, Hi8 o VHS-C?  ¿Cómo haces para verlas?

Todos estos for­ma­tos están obso­le­tos hoy en día.  Pero lo ver­da­de­ra­mente asom­broso es que todos fue­ron “la tec­no­lo­gía del momento” en algún periodo durante los últi­mos 30 ó 40 años.  Algu­nos ni siquiera son así de viejos.

Hoy en día la cosa es dis­tinta.  Los medios ópti­cos y las tar­je­tas Flash domi­nan el mer­cado.  Pero algu­nos exper­tos ya han comen­zado a des­cu­brir que los medios ópti­cos —aque­llos que pro­me­tían una vida esti­mada de 100 años— ya están comen­zado a fallar.  Y lo peor del caso es que no lle­van ni 10 años en el mercado.

Las memo­rias Flash pro­me­ten una dura­bi­li­dad simi­lar.  El pro­blema es que el for­mato cam­bia cada par de años.

En mi artículo ante­rior te pro­metí hablar de un método mejor para archi­var gran­des can­ti­da­des de data.  Obvia­mente, este método es mejor pero no es infa­li­ble.  Nin­guno lo es.  Pero por lo menos te dará tres ven­ta­jas con las que no cuen­tas ahora.  Te per­mi­tirá alma­ce­nar infor­ma­ción en gran­des can­ti­da­des, evi­tará que pier­das infor­ma­ción y es el método más eco­nó­mico en el mercado.

¿De qué se trata?  Se trata del disco duro “des­nudo”, o como le lla­man en “Cas­ti­lla la vieja” el “bare drive”.

Obvia­mente este método no es para todo el mundo.  Pri­mero, tie­nes que apren­der a mane­jar dis­cos duros “des­nu­dos”.  Segundo, tie­nes que tener la nece­si­dad de alma­ce­nar gran­des can­ti­da­des de datos.

Hable­mos pri­mero del segundo punto.  El otro día ter­miné de pro­du­cir el audio­vi­sual para la cele­bra­ción del 25 Aniver­sa­rio de IPR Phar­ma­ceu­ti­cals.  El pro­yecto ocu­paba 51GB en el disco duro de mi máquina de editar.

Si hubiera archi­vado este pro­yecto en DVDs hubiera ocu­pado alre­de­dor de 13 ó 14 DVDs y hubiera tenido que hacer un “span­ning” de la data.  ¿Qué quiere decir eso?  Que algu­nos archi­vos gran­des hubie­ran que­dado par­ti­dos entre dos o más discos.

¿Por qué esto es malo?  Por­que toma mucho más tiempo en recons­truir el archivo ori­gi­nal en el futuro.  Y si por casua­li­dad alguno de los dis­cos fallara en el futuro el archivo entero que­da­ría inservible.

Y antes de que lo pre­gun­tes.  La mayo­ría de los pro­duc­to­res no guar­dan nada.  ¿No me crees?  Ve y pre­gún­ta­les por un video que hayan hecho hace 5 ó 10 años.  En mi caso yo no le cobro por archi­varle el pro­yecto.  Tam­poco se lo pro­meto.  Así no tengo obli­ga­ción legal.  Pero lo hago.  Por eso pude incluir esce­nas de hace 25 años que ni siquiera el cliente tenía en archivo.

Ahora, vol­viendo al artículo, tam­bién diji­mos que el método de archi­var en dis­cos duros “des­nu­dos” no es para todo el mundo.  ¿Por qué?  Por­que tie­nes que ser una per­sona cui­da­dosa.  No pue­des tocar la parte de abajo del disco donde los cir­cui­tos que lo hacen fun­cio­nar que­dan al des­cu­bierto.  ¿Por qué?  Por­que la está­tica que pro­duce tu cuerpo los puede dañar.

Los cir­cui­tos que están en la parte de abajo de tu disco duro “des­nundo” son espe­cial­mente sen­si­ti­vos a la está­tica. No los toques nunca.

Cuando com­pra­mos un disco duro regu­lar (diga­mos un disco USB de los que ven­den en Costco, Sam’s o Best­Buy) en reali­dad esta­mos com­prando una serie de com­po­nen­tes repe­ti­dos que no nece­si­ta­mos.  ¿Cuá­les son?  El trans­for­ma­dor, la uni­dad de poten­cia, el cir­cuito de inter­fase y el gabinete.

La única fun­ción de estos com­po­nen­tes es apli­carle poten­cia al disco duro, inter­co­nec­tarlo con nues­tro puerto USB, Fire­wire o e-SATA y pro­te­gerlo de manos tor­pes para que no toquen lo que no deben tocar.

Ahora vea­mos cómo fun­ciona el método de dis­cos “desnudos”.

Lo pri­mero que vas a nece­si­tar es un lec­tor de dis­cos “des­nu­dos”.  En lo per­so­nal yo uti­lizo el Voya­ger Q de Other World Tech­no­lo­gies (http://eshop.macsales.com/shop/NewerTech/Voyager/Hard_Drive_Dock). Los pro­duc­tos de Other World Tec­no­lo­gies están pen­sa­dos para el mer­cado de Macin­tosh pero son per­fec­ta­mente com­pa­ti­bles con las máqui­nas Windows.

Voya­ger Q de Other World Computing

El Voya­ger Q fun­ciona con cone­xio­nes Fire­wire 400, 800, USB 3.0 y eSATA de 3GB.  ¿Qué sig­ni­fi­can todos esos núme­ros?  Se refie­ren a la velo­ci­dad de la cone­xión.  O sea, a cuán rápido podrás copiar la data de tu compu­tadora al disco “desnudo”.

Fire­wire 400 trans­mite a un máximo de 400Mb/s.  Fire­wire 800 llega hasta 800 Mb/s.  USB 3.0 llega hasta 5Gb/s (± 640M/s) y eSATA trans­mite a un máximo de 3Gb/s.

El Voya­ger Q viene con cables para todos estos tipos de cone­xio­nes.  Una vez lo conec­tes a tu máquina lo único que te va a fal­tar es el disco duro “des­nudo”.  En lo per­so­nal yo com­pro dis­cos marca Sea­gate o Wes­tern Digi­tal, en for­mato SATA 3.0, con una velo­ci­dad de rota­ción de 7200RPM y 32MB de cache.  En el caso de Sea­gate suelo com­prar el modelo “Barra­cuda” y en el caso de Wes­tern Digi­tal com­pro el “Caviar Black”. ¿Y cuál es el mejor sitio para com­prar dis­cos “des­nu­dos” en Puerto Rico?  Com­pUSA, en Puerto Nuevo.

¿Todo esto te parece Chino?  Sea­gate y Wes­tern Digi­tal son los fabri­can­tes prin­ci­pa­les de dis­cos duros en el mundo.  SATA 3.0 es la tec­no­lo­gía que uti­li­zan para conec­tarse al lec­tor.  Las siglas SATA sig­ni­fi­can Serial Advan­ced Tech­no­logy Atta­ch­ment y su fun­cio­na­miento no viene al caso para efec­tos de este artículo.  El 3.0 quiere decir que trans­mite a un máximo de 3.0Gb/s.

Actual­mente hay dis­cos SATA 6.0 en el mer­cado que trans­mi­ten a 6.0Gb/s.   Pero no vale la pena pagar dinero adi­cio­nal si el lec­tor sólo va a leer hasta 3.0Gb/s.

La velo­ci­dad de rota­ción y el cache afec­tan la velo­ci­dad con la que el disco accede la data.  Algu­nos crí­ti­cos sugie­ren uti­li­zar dis­cos de 5400RPM —y hasta de 4200RPM— para eco­no­mi­zar unos cen­ta­vos.  Pero eso impacta direc­ta­mente la velo­ci­dad que se toman nues­tros “backups”.  Ade­más, yo tra­bajo en video digital.

Muchas veces mis clien­tes lla­man para alte­rar alguna cosa en un tra­bajo ante­rior.  Al uti­li­zar dis­cos de 7200RPM puedo hacer el cam­bio en el archivo mismo, hacer un “ren­de­ring” nuevo y entre­garle una copia actua­li­zada.  Si uti­li­zara dis­cos más len­tos ten­dría que copiar todo el pro­yecto a la máquina, hacer el cam­bio y luego regre­sar todo el pro­yecto a los dis­cos.  Eso toma­ría más tiempo que se lo ten­dría que cobrar a ellos.

Ah, ¿y te fijaste bien que dije “los dis­cos”?  Tener una sola copia de algo no es tener un  “backup”.  Para que ten­gas un “backup” debes tener un mínimo de dos copias.  ¡Ideal­mente tres!

¿Por qué?  Supon­ga­mos que tie­nes una compu­tadora con un disco interno de 1TB.  Uti­li­zando nues­tro sis­tema vas a crear una copia de ese disco en un disco “des­nudo” de 1TB.  ¿Cuán­tas copias tie­nes ahora?  La con­tes­ta­ción es dos.  La que está den­tro de la máquina y la que tie­nes afuera.

Ahora ima­gina que tu ofi­cina se queme mañana.  ¿Cuán­tas copias ten­drías?  Nin­guna.  Por eso es que los exper­tos reco­mien­dan hacer dos copias y guar­dar una en una loca­li­dad dis­tinta.  Por­que si sucede lo peor siem­pre vas a poder recu­pe­rar la información.

Por último, no hemos hablado de la apli­ca­ción que vas a usar para dupli­car tu data.  Siem­pre vas a encon­trar quien te reco­miende copiar la data direc­ta­mente.  Y te dirán que no nece­si­tas una apli­ca­ción espe­cial para ese pro­pó­sito.  Yo te digo que eso no es verdad.

Para ase­gu­rar que tus copias sean exac­tas nece­si­tas una apli­ca­ción que haga copias “bit por bit” con veri­fi­ca­ción “Che­ck­sum”.  ¿Qué quiere decir eso?  Sig­ni­fica que la apli­ca­ción va enviando la infor­ma­ción y va veri­fi­cando que haya sido copiada correc­ta­mente.  El pro­ceso es un poquito más lento pero es “a prueba de balas”.

En el caso de los compu­tado­res Macin­tosh pue­des hacer un “clone” “boo­ta­ble” de tu disco interno.  ¿Y eso qué es?  Sig­ni­fica que esta­rías haciendo una copia exacta de tu disco y serías capaz de poner a fun­cio­nar tu máquina uti­li­zando ese disco duro.

¿Por qué esto es mejor?  Por­que en la even­tua­li­dad de que tu máquina se des­truya —o te la roben— siem­pre vas a poder conec­tarle ese disco a otra máquina Macin­tosh, pren­derla uti­li­zando el disco externo y será como si nada hubiera pasado.  La apli­ca­ción para hacer este tipo de copia se llama Super­Du­per y la con­si­gues en www.shirtpocket.com.

Ahora, si lo que deseas es hacer una copia fiel y exacta de un direc­to­rio en par­ti­cu­lar (un car­ta­pa­cio en el len­guaje de Macin­tosh) la apli­ca­ción per­fecta se llama Chro­noSync y la con­si­gues en (http://econtechnologies.com/).

Los compu­tado­res Win­dows no per­mi­ten hacer “clo­nes” “boo­ta­ble” del disco duro.  Pue­des hacer un “clone” pero ten­drás que subir la máquina desde un CD o DVD que con­tenga el sis­tema y luego copiar la infor­ma­ción del “clone” a la nueva máquina o al nuevo disco duro.  La apli­ca­ción para esto se llama Ghost y la con­si­gues en http://www.symantec.com.

Por qué esta dife­ren­cia.  Por­que Micro­soft es dema­siado para­noico y pien­san que le vas a copiar ile­gal­mente el sis­tema.  En el caso de la Macin­tosh el sis­tema ope­ra­tivo no uti­liza número de serie.

Ahora, para copiar direc­to­rios en el mundo de Win­dows te reco­miendo All­waySynch (http://allwaysync.com/).  ¿Y sabes qué es lo mejor de todo? ¡Es GRATIS!  Su fun­cio­na­miento es simi­lar al de Chro­noSync y ha reci­bido crí­ti­cas muy posi­ti­vas en la comu­ni­dad Windows.

Final­mente, hace un rato habla­mos de que los dis­cos duros “des­nu­dos” son suma­mente deli­ca­dos.  Eso quiere decir que no los pue­des dejar tira­dos por ahí luego de hacer tus “backups”.

Estas cajas fue­ron dise­ña­das para foto­gra­fías pero fun­cio­nan per­fec­ta­mente para dis­cos duros “desnudos”.

Para eso des­cu­brí una solu­ción fácil y eco­nó­mica.  Y se trata de un pro­ducto que ni siquiera tiene nada que ver con dis­cos duros.  ¿La marca?  Esa te la voy a deber.  Pero se trata de una caja plás­tica que con­se­guí en las tien­das Office Depot.  ¿Su pro­pó­sito?  Para guar­dar foto­gra­fías 4” x 6”.  ¿Pero sabes qué?  Los dis­cos duros “caen tiraos”.  Y lo mejor de todo es que aco­moda hasta 6 dis­cos duros por menos de $20.

La caja de seis las man­tiene los dis­cos duros “des­nu­dos” orga­ni­za­dos y seguros.

Y ahí lo tene­mos.  Una estra­te­gia eco­nó­mica y segura para man­te­ner copias de toda tu data.  Ah, y casi se me olvi­daba.  Los dis­cos duros se tien­den a tran­car si los deja­mos por años sin usar­los.  Para eso lo mejor es ejer­ci­tar­los de vez en cuando.

¿Cómo se hace eso?  Actual­mente tengo cerca de 40 dis­cos duros “des­nu­dos” con los archi­vos de todos mis clien­tes.  Cada 90 días los coloco uno a uno en el lec­tor, lo prendo por alre­de­dor de un minuto, lo apago y devuelvo el disco a su estu­che.  El pro­ceso entero —para 40 dis­cos— toma menos de una hora.

Final­mente, no te olvi­des de hacer los “backups”.  De nada sirve tener backups obso­le­tos.  En mi caso regu­lar­mente hago backup los vier­nes y el pro­ceso toma alre­de­dor de dos horas.  Pero claro, mi máquina tiene 5 dis­cos duros conectados.

©2011, Orlando Mergal

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SendOutCards… la herramienta perfecta para promover tu negocio

Uti­liza tar­je­tas pos­ta­les para man­te­nerte en la mente de tus clien­tes y amigos.

¿Te has pre­gun­tado alguna vez por qué algu­nas per­so­nas en tu indus­tria son las más popu­la­res?  ¿Te gus­ta­ría cono­cer una manera infa­li­ble de pro­mo­ver tu nego­cio y hasta ganarte “unos pesi­tos” extra en tu tiempo libre?

Todos sabe­mos que la manera moderna de hacer nego­cios es man­te­nién­do­nos en la mente del cliente en todo momento.  ¿Cómo lo hace­mos?  Muchos opta­mos por par­ti­ci­par en Twit­ter, Face­book o Lin­ke­dIn.  Algu­nos escri­bi­mos perió­di­ca­mente en blogs como este.

Sin embargo, todos estos méto­dos ado­le­cen de un pro­blema común.  Son medios ciber­né­ti­cos.  O como le lla­maba John Nais­bitt, en su “bes­tse­ller” “Glo­bal Para­dox”, son méto­dos “high tech” y “high touch”.

¿A qué se refe­ría Nais­bitt?  Estos méto­dos se valen de la tec­no­lo­gía para lle­gar a un número inmenso de per­so­nas.  Pero depen­den de la tec­no­lo­gía para su exis­ten­cia misma.  En otras pala­bras, sin un compu­tador, un telé­fono inte­li­gente o una tableta no pode­mos acce­der ni a Twit­ter, ni a Face­book ni a LinkedIn.

Nais­bitt decía que las per­so­nas pre­fie­ren solu­cio­nes que sean “high tech” pero “low touch”.  Es decir, que se val­gan de la tec­no­lo­gía para faci­li­tar­nos la vida pero lle­guen directo a los sen­ti­dos sin nece­si­dad de dis­po­si­tivo alguno.

Recien­te­mente des­cu­brí una solu­ción así.  Sen­dO­ut­Cards es un ser­vi­cio de tar­je­tas pos­ta­les per­so­na­li­za­das —para uso de nego­cios o per­so­nal— que pue­des enviar desde tu compu­tador.  Pero no se trata de pos­ta­les ciber­né­ti­cas.  Se trata de pos­ta­les ver­da­de­ras, de uno, dos o tres pane­les —a todo color— que la per­sona recibe por correo, en un sobre de papel, con tu direc­ción de remi­tente y hasta con tu firma.

Con Sen­dO­ut­Cards ya no tie­nes que ir de tien­das cada vez que quie­ras enviar una tar­jeta de cum­plea­ños, agra­de­ci­miento, pésame, Navi­dad o alguna otra oca­sión espe­cial.  Su panel de con­trol te per­mite esco­ger entre miles de mode­los (en inglés o espa­ñol) para cual­quier oca­sión.  Y si no encuen­tras una que te guste pue­des dise­ñar la tuya propia.

¿Qué cuánto cuesta?  ¡Sen­dO­ut­Cards es eco­nó­mico!  ¿Cuán eco­nó­mico?  Más eco­nó­mico que mon­tarte en el auto­mó­vil, ir hasta la far­ma­cia, esco­ger la mejor tar­jeta pos­tal que encuen­tres (no nece­sa­ria­mente la que te guste), lle­narla, ponerle un sello y lle­varla al buzón.  ¡Con SenOut­Cards todo eso sucede en la pan­ta­lla de tu computador!

¿Y sabes qué?  Las tar­je­tas pos­ta­les son una de las armas secre­tas que usan tus com­pe­ti­do­res para man­te­nerse en la mente del cliente.  ¿Cómo?  Bueno pues, envián­dole una pos­tal cuando su hijo se gra­dúa con hono­res, recor­dán­do­los el día de su cum­plea­ños o con una tar­jeta de agra­de­ci­miento des­pués de una reunión impor­tante.  La clave es man­te­ner­nos pre­sen­tes —todo el tiempo— en la mente del cliente.

En tiem­pos de estre­chez eco­nó­mica es nor­mal que los empre­sa­rios pien­sen en recor­tar gas­tos para man­te­nerse a flote.  Espe­cial­mente en los de publi­ci­dad.  Pero David Ogilvy —el padre de la publi­ci­dad moderna— decía que las empre­sas que hacen eso son las que des­a­pa­re­cen.  No solo figu­ra­ti­va­mente sino taxa­ti­va­mente.  Des­a­pa­re­cen de la mente de sus cliente y —por ende— des­a­pa­re­cen como organización.

¿Por qué?  Por­que los clien­tes se olvi­dan de ellos.  Y cuando la eco­no­mía vuelve a flo­re­cer se acuer­dan de aque­llos que se man­tu­vie­ron pre­sen­tes a lo largo de todo el trayecto.

Con Sen­dO­ut­Cards pue­des hacer una de dos cosas: pue­des usarlo como herra­mienta para pro­mo­ver tu nego­cio actual o te pue­des con­ver­tir en dis­tri­bui­dor auto­ri­zado y ofre­cér­selo a tus ami­gos y aso­cia­dos profesionales.

Pero una cosa es segura.  Si quie­res man­te­nerte en la mente de tus clien­tes, y hacerlo de una manera eco­nó­mica y ele­gante, la herra­mienta per­fecta es Sen­dO­ut­Cards.

Ah, y una cosa impor­tante.  Para sus­cri­birte a Sen­dO­ut­Cards tie­nes ser refe­rido por un dis­tri­bui­dor auto­ri­zado.  Ade­más, en Accu­rate Com­mu­ni­ca­tions te pode­mos ayu­dar a com­bi­nar SenOut­Cards con nues­tra varie­dad de ser­vi­cios de comu­ni­caión para que tus esfuer­zos sean ver­da­de­ra­mente efectivos.

Para más infor­ma­ción visita www.SendOutCardsPR.com o llá­ma­nos al 787–750-0000.

©2011, Orlando Mergal

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¿A Dónde Irán Las Memorias?

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Nues­tros teso­ros más pre­cia­dos pue­den des­va­ne­cerse si no adop­ta­mos un plan apro­piado para archivarlos

Por alguna razón que des­co­nozco el periodo navi­deño tiene el efecto de moti­var la nos­tal­gia en mí.  El otro día me dio por mirar un par de DVDs que reco­gen los pri­me­ros años de mis hijos.

Allí están la lle­gada de mi hija a la casa; la de mi hijo; los pri­me­ros pasos de ambos; los años de infan­cia de mi pri­mer hijo de un matri­mo­nio ante­rior; mi padre, mi sue­gro, mi cuñado y mi cuñada mucho antes de que falle­cie­ran; mi madre; mis ami­gos; y claro, Zoraida y Yo cuando toda­vía éramos jóve­nes y her­mo­sos (wow, que ego).

Como saben, he dedi­cado una vida al mundo de la tec­no­lo­gía.  Gene­ral­mente he tenido todos los “gad­gets” del momento en lo que se refiere a cáma­ras, gra­ba­do­ras, equi­pos y compu­tado­ras.  Pero lo que qui­zás no saben es que por años he sido un lec­tor voraz y un estu­dioso de la his­to­ria.  De hecho, a pesar de que mis estu­dios de bachi­lle­rato los hice en cien­cias natu­ra­les, tomé más elec­ti­vas en his­to­ria que cur­sos de concentración.

Para aque­lla época a eso le lla­ma­ban ser un “estu­diante pro­fe­sio­nal”.  Hoy en día toda­vía leo cons­tan­te­mente.  Tam­bién con­servo la curio­si­dad carac­te­rís­tica del cien­tí­fico.  Aque­llos que me cono­cen dirían que soy un “pro­fe­sio­nal estudioso”.

Mien­tras veía el DVD me vino a la mente una pre­gunta intere­san­tí­sima: ¿Qué escri­bi­rán los arqueó­lo­gos y los his­to­ria­do­res del futuro sobre la “era de la informática”?

En el 1985 com­pré mi pri­mer compu­tador.  Era una Macin­tosh Plus con 1Mb de memo­ria RAM y un inmenso disco duro externo de 20MB.  Lo de inmenso no lo digo por su capa­ci­dad sino por su tamaño.  Era más o menos del tamaño de una “lonchera”.

Para aque­lla época la “Mac” uti­li­zaba lo más avan­zado en alma­ce­na­miento de datos: dis­cos “floppy” de 800KB.  Desde enton­ces he usado dis­cos floppy de 1.4MB; car­tu­chos Syquest de 40MB, 80MB y 200MB; dis­cos Zip de 100MB y 250MB; CDs de 650MB y 700MB; DVD-RAM de 2.1 y 4.3GB; DVD-Rs de 4.3 y 8.6GB; y por supuesto memo­rias Flash de una varie­dad de capa­ci­da­des.  Hoy en día nada de eso ofrece la sufi­ciente capa­ci­dad, así que archivo mis pro­yec­tos en dis­cos duros “des­nu­dos” en for­mato SATA.  Durante ese mismo periodo he tenido más de 40 Macin­tosh distintas.

El mundo del video y la foto­gra­fía no se han com­por­tado de manera muy dis­tinta.  Cuando comencé en la foto­gra­fía toda­vía se usaba pelí­cula.  Hoy en día todo es digi­tal.  La gente toma fotos, las ven en un compu­tador y jamás las impri­men.  Lo mismo sucede con el video.  Lo toma­mos en algún for­mato digi­tal, lo edi­ta­mos en un compu­tador y lo subimos a You­Tube para que el mundo lo vea.

El mes pasado pro­duje un DVD para con­me­mo­rar el 25 aniver­sa­rio de una de las com­pa­ñías far­ma­céu­ti­cas de mayor renom­bre en Puerto Rico.  Durante gran parte de esos 25 años fui algo así como su “his­to­ria­dor ofi­cial”.  Si algo se movía yo le tomaba fotos, video o audio.

Cuando comencé con el pro­yecto tenía dos gran­des baú­les de Rub­ber­maid lle­nos de flop­pies, CDs, cin­tas mag­ne­to­fó­ni­cas de rollo, cas­set­tes, mini­discs, DVD-RAMs, Pho­toCDs, DVD-Rs, VHS, Hi8, BetaSP, ¾, DV y dis­cos duros.  Cata­lo­gar y orga­ni­zar el mate­rial fue un reto en sí mismo.  Repro­du­cirlo y con­ver­tirlo a un for­mato digi­tal moderno fue otro.

Eso sin con­tar los for­ma­tos obso­le­tos.  A lo largo de los años hemos tenido gran­des apli­ca­cio­nes que sen­ci­lla­mente des­a­pa­re­cie­ron.  Algu­nos ejem­plos son Per­sua­sion, Ready Set Go!, Mac­Write, Mac­Draw, Lotus 123, Word Hand­ler y Freehand.  De esos tam­bién había algu­nos en aquel baúl.

Pero lo peor de todo no es la varie­dad de for­ma­tos obso­le­tos o el hecho de que en muchos casos no haya en qué repro­du­cir­los.  A eso hay que sumarle que muchos de estos for­ma­tos se degra­dan con cada segundo que pasa.

A dife­ren­cia de los docu­men­tos de antaño que esta­ban plas­ma­dos en medios tan­gi­bles como el papel o la pie­dra, los docu­men­tos de la era digi­tal no son más que unos y ceros depo­si­ta­dos en medios efímeros.

Los pri­me­ros medios en uti­li­zarse para el alma­ce­na­miento de datos se basa­ron en tec­no­lo­gía mecá­nica here­dada de la era indus­trial.  Así, las pri­mera compu­tado­ras copia­ron la tec­no­lo­gía del telar para adap­tarla a las tar­je­tas perforadas.

Luego vol­vi­mos a copiar tec­no­lo­gía de antaño cuando adop­ta­mos el mag­ne­tismo como medio de alma­ce­na­miento.  De ahí sur­gie­ron los dis­cos floppy, los car­tu­chos, las cin­tas y los dis­cos duros.

Final­mente sur­gie­ron medios ver­da­de­ra­mente nue­vos.  Con la adop­ción del disco óptico en sus múl­ti­ples con­cep­cio­nes vimos cómo se podía alma­ce­nar infor­ma­ción en un dis­po­si­tivo que jamás haría con­tacto físico con el meca­nismo lector.

Todo esto se ha des­do­blado ante nues­tros ojos en ape­nas 60 años.

¿Cuál es el pro­blema?  El pro­blema es que los medios mecá­ni­cos son imprác­ti­cos de alma­ce­nar, los mag­né­ti­cos se des­ha­cen y los ópti­cos se degradan.

Ima­gina el espa­cio que haría falta para alma­ce­nar todas las tar­je­tas per­fo­ra­das que se pro­du­je­ron entre las déca­das del 50 al 80.

Por su parte los medios mag­né­ti­cos sufren de “print through”, el medio mag­né­tico (cono­cido como ferrito) se des­prende de la base de “mylar” que lo sos­tiene, se afec­tan por el hongo, se tor­nan vidrio­sos y even­tual­mente se des­ha­cen ante nues­tros ojos.

¿Y qué hay de los medios ópti­cos?  ¿Acaso no se supone que eran el medio per­fecto que dura­ría por siglos?  Pues sabes qué, hay CD-Rs que no han durado ni cinco años.  Y en el caso de los DVD-Rs ha sido toda­vía peor.  En el caso de los CD-Rs el mate­rial bri­lloso que releja la luz tiende a degra­darse hasta el punto en que se tor­nan ile­gi­bles.  Y en el caso de los DVD-Rs el pig­mento vio­leta que refleja el rayo de láser rojo sufre de una con­di­ción simi­lar.  En resu­mi­das cuen­tas muchas per­so­nas que cifra­ron sus espe­ran­zas en estos medios ópti­cos están des­cu­briendo que —al cabo de menos de una década— sus archi­vos pre­cia­dos se han tor­nado inservibles.

Todo esto va a tener un resul­tado nefasto para la his­to­ria de la huma­ni­dad.  ¿Por qué?  Por­que cuando los arqueó­lo­gos y los his­to­ria­do­res del futuro escri­ban sobre las últi­mas déca­das del siglo 20 y las pri­me­ras del siglo 21 ten­drán un enorme hueco en el continuo.

Los docu­men­tos que escri­bi­mos hace 25 años des­a­pa­re­ce­rán.  Nues­tras fotos, nues­tros videos, nues­tras gra­ba­cio­nes… todos des­a­pa­re­ce­rán.  Las con­ver­sa­cio­nes que tuvi­mos en las redes socia­les des­a­pa­re­ce­rán.  Nues­tros correos elec­tró­ni­cos des­a­pa­re­ce­rán.  Será como si tres o cua­tro gene­ra­cio­nes ente­ras no hubie­ran existido.

Y Dios nos libre de una pro­tu­be­ran­cia solar de marca mayor.  El pulso elec­tro­mag­né­tico que pro­du­ci­ría un evento solar de esta mag­ni­tud podría tener con­se­cuen­cias cata­clís­mi­cas para nues­tros sis­te­mas de información.

¿Cuál es la solu­ción?  Actual­mente no hay nin­guna defi­ni­tiva hasta que surja algún medio ver­da­de­ra­mente per­ma­nente.  Sin embargo, hay solu­cio­nes a corto plazo.  Pri­me­ra­mente, debe­mos hacer la cos­tum­bre de tener copias de segu­ri­dad (cono­ci­das en inglés como backups) de toda nues­tra data impor­tante.  Y fíjate bien que dije “copias”.

Tener una copia de tus datos es mejor que tener única­mente el ori­gi­nal pero no es sufi­ciente. Una buena estra­te­gia es tener por lo menos tres copias, en dos medios dis­tin­tos y en dos loca­li­da­des.  Por ejem­plo, pue­des tener el ori­gi­nal en tu compu­tador, una copia en un disco duro sepa­rado en tu hogar u ofi­cina y una copia en DVD en la casa de algún pariente o amigo. Y si es muy impor­tante, en un caja de segu­ri­dad en el banco. ¿Por qué?  Bueno, ima­gina que tu casa se queme, que haya un terre­moto, una inun­da­ción o un esca­la­miento.  ¿No crees que tu copia podría correr la misma suerte que tu original?

De ahí pasa­mos al man­te­ni­miento.  No basta con hacer una copia de tus archi­vos impor­tan­tes y olvi­darte de ella.  Si haces eso y pasan 5 ó 10 años no ser­virá cuando la quie­ras acce­der.  La clave está en acce­derla cada 6 meses y cam­biarla de medio cada dos años.  Por ejem­plo, hoy en día yo archivo la mayo­ría de mi mate­rial en dis­cos duros.  Sin embargo, el meca­nismo interno de los dis­cos duros se tiende a tran­car cuando no se les ejer­cita regu­lar­mente.  Por eso cada seis meses cojo una mañana para subir todos mis dis­cos duros (que ya ascien­den a cerca de 40).  De igual manera cada par de años copio el mate­rial a dis­cos más moder­nos para ase­gu­rar su longevidad.

Reco­nozco que el usua­rio común no tiene nece­sa­ria­mente las mis­mas nece­si­da­des que yo a la hora de archi­var mate­rial valioso.  Pero el método puede adap­tarse a usua­rios de todo tipo.  Por eso en mi  pró­ximo artículo dis­cu­tiré en deta­lle una meto­do­lo­gía que te puede ayu­dar a man­te­ner tu infor­ma­ción intacta por años.

Como decía Forest Gump “Al fin y a la pos­tre todos esta­re­mos muer­tos”.  Y nues­tra data tam­bién.  Pero en lo que la huma­ni­dad desa­rro­lla un método infa­li­ble de pre­ser­var la inte­li­gen­cia agre­gada de la era de la infor­má­tica, al menos tene­mos que encon­trar mane­ras de “clo­narla” indefinidamente.

©2011, Orlando Mergal

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